Influencia de losfactores emocionales en la colitis ulcerosa

Leonor I. Lega,Ph.D.1, Jorge Lega-Siccar, M.D.2

 

1. Profesora Titular dePsicología, Saint Peter's College, New Jersey, USA.

2. Fundador y Miembro Honorario, SociedadColombiana de Gastroenterología.

RESUMEN

Los resultados delanálisis estadístico sugieren una diferencia entre losdos grupos de enfermos en cuanto a manifestaciones psíquicas.El patrón de la personalidad de los enfermos con colitisulcerativa idiopática es bien definido, y lo encontrado en elgrupo del presente estudio, no difiere de lo escrito en la literaturamundial. En estos pacientes se han encontrado circunstanciaspsíquicas o físicas, que han tenido estrecharelación con la exacerbación y persistencia de laenfermedad, así como también la remisión de lossíntomas aun por períodos muy largos, cuando el enfermologra superar sus problemas emocionales serios. En conclusión,los resultados de esta investigación parecen confirmar queexiste una relación estrecha entre las recurrencias de laenfermedad, los estados emocionales y la mejoría marcada, aveces por muchos años, al solucionar sus problemas.

 

Palabras claves:Colitis ulcerativa. Factores emocionales. Estado emocional

Colombia Médica 1994; 25:15-7

 

La etiología de lacolitis ulcerativa idiopática (CUI) no se conoce. Se hantenido en cuenta múltiples factores, como afecciónautoinmune, infecciosa, alérgica, psicosomática, etc.,sin que hasta el momento haya bases para comprobar la certeza detales aseveraciones.

Las alteraciones emocionalesestán presentes en casi todos los pacientes con colitisulcerativa. A pesar de que la afección no parece serprimariamente psicogénica en su patogénesis, lasalteraciones emocionales interfieren de manera positiva en larespuesta terapéutica e influyen con suma profundidad en elcurso de la enfermedad. Es necesario incluir en el tratamiento de lacolitis ulcerativa un manejo adecuado de las dificultades emocionalesdel enfermo.

En el presente trabajo se hacenalgunas consideraciones que se relacionan con la participaciónde los factores emocionales en la evolución de la enfermedad(LIL), pues se compararon pacientes con CUI o con colitis de Crohn,con un mismo número de enfermos con colitis ambiana, todosprovenientes del archivo de la práctica privada de uno de losautores(JLS)

El patrón de lapersonalidad de los enfermos con CUI parece que se caracteriza porinmadurez emocional, dependencia afectiva marcada, incapacidad parademostrar agresión para resolver sus problemas, ysusceptibilidad exagerada, lo que coincide con lo descrito en laliteratura mundial.

Con base en un grannúmero de estudios psiquiátricos,Weiner1 encontró que los pacientes con CUI, en mayoro menor grado, poseen características de hipersensibilidad ehipervulnerabilidad ante ciertos eventos que son desagradables ytensionantes, pero que no producen enfermedad física en elcomún de las gentes.

Mendeloff2sugirió que la evolución de tal tensión o"estrés", dadas sus características subjetivas, se debehacer desde la perspectiva del propio paciente y no desde la de quienle observa, o trata de cuantificarla en formaestandarizada.

Engel3 havisto que muchos de sus pacientes con CUI expresandesesperación, derrota, baja autoestima y depresión,pues se ven a sí mismos como incapaces de enfrentar y resolversituaciones o eventos difíciles.

Entre los eventos que rodean laaparición a la exacerbación de síntomas de CUIse encuentran la separación o pérdida, real oimaginaria, de personas importantes en la vida del pacientes, comofamiliares, amigos íntimos y hasta el propio médico decabecera4-6.

SegúnWijsenbee7, también pueden incluir el miedo afracasar, o como afirman Castelnuovo-Tedesco8,Engel9 y Rubin10, lossentimientos de derrota por verse a sí mismo como incapaz delograr sus propias metas y objetivos y los sentimientos derebeldía o de degradación ante personas importantes enla vida del enfermo11.

Sin embargo, casi todos estosestudios previos son descriptivos, o no incluyen un grupo control,con similares características demográficas y concolitis de otra etiología, lo que, como su nombre indica,dificulta el control de otro tipo de variables como edad, sexo ylugar de procedencia. El presente trabajo incluye individuosautóctonos colombianos, con edades y sexo equivalentes engrupos pareados de CUI (experimental) y colitis amibiana(control).

METODO

Muestra. Se compararon 60 sujetos equivalentes en edad, sexoy procedencia; 30 de ellos presentaban una colitis amibiana, y los 30restantes una colitis ulcerativa (Cuadro 1).

Medición. Los datos se obtuvieron por medio deentrevistas durante la consulta médica. En 30% de los casos,se utilizó además una entrevista de seguimiento, puesse trataba de enfermos estudiados por espacio de más de 10años.

Análisisestadístico.Chi2. Para aceptar diferencias estadísticamentesignificantes, se estableció a priori un valor de p <0.05.

RESULTADOS

Los resultados de unChi2 sugieren una diferencia significativa en el estadoemocional de pacientes con colitis amibiana y pacientes con colitisulcerativa (Chi2 = 6.92, p < 0.01).

DISCUSION

Mientras que en los pacientescon CUI se encontró una estrecha relación entre elestado emocional y los cambios en su sintomatología, en loscasos de colitis amibiana acompañados de alteracionesemocionales, esta relación no estuvo presente.

A manera de ejemplo, sedecidió seleccionar 5 historias entre los enfermos estudiados,en los que la influencia psicológica ha sido dramática,tanto en la agravación, la persistencia y la apariciónde complicaciones a raíz de problemas emocionales, como lamejoría, a veces por muchos años, una vez que elenfermo se libera de sus problemas emocionales.

Caso 1. Hombre, raza blanca, casado, 32 años.Refiere en los últimos 6 meses diarreas mucosanguinolentas conpujo y dolores abdominales. Diagnóstico de colitis ulcerosa(posible Crohn del colon) por endoscopia, biopsia, enema baritado yexamen de la pieza quirúrgica.

Se hospitalizó con uncuadro agudo, severo, de la enfermedad y se obtuvo una respuestaclínica sorprendente a los pocos días de estahospitalización. La diarrea se suspendió (teníaunas 15 deposiciones diarias), la hipertermia desapareció yanímicamente se encontró muy optimista. Hizo unamarcada dependencia hacia su médico tratante. Asimismo se viomuy hiperprotegido al estar hospitalizado. Después de 10días de permanecer asintomático se le sugirióque debía salir del hospital e irse a Pereira, para continuarallí su tratamiento. Esto no fue anímicamente muy bienaceptado por el enfermo quien decía que se iba a sentir muydesprotegido desde el punto de vista médico. Pocos díasmás tarde de habérsele dado esta noticia, el pacienteque venía asintomático hizo un cuadro abdominal agudocon vómitos, hipertermia, vientre en madera y rectorragias,cuadro que exigió una intervención quirúrgicapues presentó una perforación de colon consecutiva areagudización de su colitis idiopática.

Se hizo una colectomíacasi total, pues la resección llegó hasta la partemedia del sigmoide. Posteriormente se recuperó. Al añohizo una recurrencia en la anastomosis que exigió unaresección del sigmoide restante. Desde entonces le han estadohaciendo controles por espacio de 35 años.

Este paciente ilustra el tipode situación que se mencionó antes4-7,donde la aparición o exacerbación de lossíntomas parece estar ligada a la separación de unapersona importante en su vida que es, en esta oportunidad elmédico de cabecera.

Caso 2. Mujer, 30 años, casada, hebrea. Desde haceun año y medio, después de un parto iniciócuadro clínico caracterizado por diarreas mucosanguinolentas,cólicos abdominales, pujo y ataques de asma bronquial.Hiperemotiva. Un enema baritado, la endoscopia y la biopsiademuestran una cierta colitis ulcerosa idiopática. Hay ciertarelación entre los síntomas digestivos y los estadosemocionales. Emigró de Polonia perseguida por el nazismo.Refiere a través de los años una historia muy sugestivade depresión (astenia, tendencia al sueño, falta deánimo).

Este caso ilustra lassituaciones descritas por Castelnuovo-Tedesco8,Engel9 y Rubin10,donde el paciente desarrolla sentimientos de derrota e impotenciafrente a condiciones ambientales fuera de su control.

Caso 3. Mujer, 45 años, casada, blanca. Por espaciode 3 meses diarreas mucosanguinolentas, retortijones, hipertermia,pérdida de peso, angustia. El cuadro clínicomejoró notablemente a raíz de su separaciónmatrimonial. Había problemas domésticos graves para laenferma por espacio de varios años, la paciente ha estadoasintomática en los últimos dos añosdespués de separarse del cónyuge.

El diagnóstico de CUI,se hizo por enema baritado, endoscopia y biopsia. Este caso corroboralos descritos por Engel3, dondela presencia de síntomas se asociaba con la percepciónque tiene la paciente de sí misma como incapaz de enfrentar yresolver situaciones o eventos difíciles. Al producirse uncambio, desaparecieron los síntomas.

Caso 4. Hombre, 12 años, raza blanca, vive en Cali.Diagnóstico: CUI. Por espacio de 6 meses diarreasmucosanguilentas frecuentes (diurnas y nocturnas), anemia,desnutrición, dolor abdominal, hipertermia, anquilosisbilateral de las rodillas con limitación física paracaminar. Era una víctima de una crueldad física ymental de su padre, persona dominante, irascible, cruel, quien logolpeaba frecuentemente, aun en circunstancias insólitas comocuando el paciente ocupaba el segundo puesto de su clase. Hubo unamejoría notoria cuando viajó a Europa sin susfamiliares.

Las rectorragias fueron tanseveras y continuas que por la anemia que se presentó, senecesitaron 96 transfusiones pues el padre rechazaba todo tratamientoquirúrgico. Asimismo este hombre puso numerosas trabas cuandose trataba de llevar a cabo estudios médicos del enfermo.Regresó de Roma a donde viajó a los 19 años, ydonde permaneció por espacio de un años, 10después de regresar a Colombia reaparecieron lossíntomas numerosas deposiciones mucosanguilentas, hipertermia,etc).

Este caso puede servir comoilustración al estudio de Graham11,donde los síntomas de CUI se recrudecían en casos dedegradación del paciente ante, o por causa de, personasimportantes en su vida.

Caso 5. Hombre, 34 años, soltero, raza blanca.Refiere en los últimos 4 años diarreasmucosanguinolentas, pérdida de peso, nerviosismo marcado, peroniega que la enfermedad se haya iniciado a raíz de problemasemocionales. Sin embargo, es un pacientes hiperemotivo, en estado deangustia. A este enfermo se le siguió por espacio de 5años donde siempre hubo sintomatología activa; porúltimo permaneció asintomático, despuésde haber contraído matrimonio con una mujer mucho menor queél. Ha continuado asintomatico por espacio de 20 años,hasta la fecha.

Aunque el paciente siemprenegó una conexión directa entre su estado emocional ysu CUI, su historia clínica indica lo contrario. Suhipersensibilidad coincide con las tesis sostenidas porWeiner1, en el sentido de que estos pacientes poseencaracterísticas de hipervulnerabilidad ante ciertos eventosdel medio.

La experiencia haenseñado que la psicoterapia y el soporte moral han sido degran utilidad en el manejo de individuos con CUI. Casi siempre, seobtienen los mejores resultados cuando sea el médico tratantequien se encargue de llevarla a cabo, pues, por lo general, hay unagran dependencia del enfermo hacia su médico de cabeceraquien, en el común de los casos, se convierte en su "padre"protector.

La psicoterapia formal pareceser necesaria en aquellos sujetos seriamente enfermos, con estadosobsesivo-compulsivo, depresión, reaccionesesquizofrénicas o paranoides, o tendencia hacia el suicidio.La experiencia ha demostrado que la aplicación delpsicoanálisis puede ser peligrosa, en especial, en losenfermos con afección física aguda, que no les permiteencararse con este tipo de terapia. Los conflictos resultantes nosolamente agravan la colitis, sino que pueden llevar al enfermo aabandonar el tratamiento, a desarrollar una ansiedad sobreagregadaque los hace incomunicativos o les conduce a presentarmanifestaciones psicóticas más severas12.

SUMMARY

The results of the statisticalanalysis suggest a difference between patients with amoebic colitisand ulcerative colitis in relation with its psychologicalmanifestations. The personality pattern of patients with idiopathiculcerative colitis is well defined and the manifestations found donot differ of what has been described in the medical literature. Inour patients we have found psychic or physical circumstances that hada close relationship with the exacerbation and persistence of thedisease, as well as with the remision of the symptoms sometimes forlong periods of time, when the patient overcomes serious emotionalproblems. In conclusion, the results of these investigations seem toconfirm that these is a close relationship between the reccurrence ofthe disease, with emotional circumstances, and a notoriousimprovement, sometimes for many years when the patient overcomestheir problems.

REFERENCIAS

1. Weiner H. Psychobiology and humandisease. Elsevier, New York, 1977.

2. Mendeloff AI. Illness experience andlife stresses in patients with irritable colon and with ulcerativecolitis. N Engl J Med 1970: 282: 14.

3. Engel GL. Ulcerative colitis. InEmotional factors in gastrointestinal illness. Lindener AE (ed.).Excerpta Medica, Amsterdam, 1973.

4. Crohn BB. Psychosomatic factors inulcerative colitis in children. NY State J Med 1963: 63:140-52.

5. Lega J, Lega LI. Colitis ulcerativa yenfermedad de Crohn del colon. Acta Med Col 1991: 6:140-52.

6. McKegney FP. A psychosomaticcomparison of patients with ulcerative colitis and Crohn's disease.Psychosoma Med 1970; 32: 153.

7. Wijsenbeek H. Ulcerative colitis:psychiatric and psychological study of 22 patients. Psychiatr NeurolNeurochir 1986; 71: 409.

8. Castelnuovo-Tedesco P. Psychiatricobservations on attacks of gout in a patient with ulcerative colitis.Psychosom Med 1966; 28: 781.

9. Engel GL. A life setting conductive toillness. The giving-up-given-up complex. Ann Intern Med 1986: 37:25.

10. Rubin J. Psychosomatic caseconference. Psychiatr Q 1963; 37: 25.

11. Graham DT. Specific attitudes ininitial interviews with patients having different "psychosomaticdiseases". Psychosom Med 1962; 24: 257.

12. Bockus HL. Gastroenterología.3rd ed., WB Saunders, Philadelphia, 1976.

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