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Fibrosis quística. Aspectos diagnósticos
Luis Ortigosa, M.D.*
*
Profesor Asociado de Pediatría, Facultad de
Medicina, Universidad de La Laguna, Tenerife, España.
e-mail: lortcas@gobiernodecanarias.org
Recibido para publicación diciembre 28,
2006 Aceptado para publicación
enero 25, 2007
RESUMEN
La fibrosis quística (FQ) es una de las enfermedades
genéticas mortales más frecuentes en la raza
caucásica. Se caracteriza por una disfunción de las
glándulas exocrinas, con insuficiencia pancreática y
bronconeumopatía crónica. Es una enfermedad de
transmisión autonómica recesiva, se sabe que el gen
defectuoso está localizado en el cromosoma 7 humano, conocido
como gen regulador de la conductancia transmembrana de la fibrosis
quística (CFTR),y que de las más de mil mutaciones de
este gen, la mutación DF508 es la más común, pues
se halla en aproximadamente 70% de los alelos CFTR defectuosos. El
diagnóstico de la FQ se ha basado clásicamente en la
determinación de por lo menos 2-3 determinaciones positivas de
electrólitos en sudor, junto con uno de los siguientes criterios
clínicos: íleo meconial, historia familiar de FQ,
insuficiencia pancreática exocrina, enfermedad pulmonar
crónica, azoospermia obstructiva y síndrome de
pérdida de sal. Los criterios diagnósticos actuales
incluyen, junto a la presencia de las características
clínicas, dos determinaciones de concentraciones de cloro en
sudor superior a 60 mmol/l, o demostración de alteraciones en el
transporte iónico a través del epitelio nasal (diferencia
de potencial nasal) o la detección de dos mutaciones reconocidas
de FQ.
Palabras clave: Fibrosis quística; Electrólitos en sudor; CFTR; Mutación DF508; Diferencia de potencial nasal.
Cystic fibrosis. Diagnosis
SUMMARY
Cystic fibrosis (CF) is one of the most frequent inherited mortal
diseases in Caucasian population. Dysfunction in exocrine glands is
described in CF patients, with severe pancreatic insufficiency and
chronic lung disease. CF is inherited as an autosomal recessive
disorder. More than 1000 disease-associated mutations in the cystic
fibrosis transmembrane conductance regulator (CFTR) gene have been
described. DF508 mutation is the most common mutation in the CF gen.
Diagnosis in CF is based on clinical and laboratory tests findings.
Meconial ileus, CF in other relatives, chronic lung disease, congenital
absence of the vas deferens with azoospermia are among other clinical
findings, main criteria in CF patients. Two positive results in sweat
chloride test , or demonstration in nasal epithelial ionic transport
alteration (nasal potential difference) and identification of two CF
mutations in the patient are laboratory findings in CF.
Keywords: Cystic fibrosis; Sweat test; Nasal potential difference; CFTR; DF508 mutation.
La fibrosis quística (FQ) o mucoviscidosis, es una de las
enfermedades genéticas mortales más frecuentes en la raza
caucásica, con una incidencia estimada entre 1 por cada 2,500 a
3,500 recién nacidos vivos. Es una enfermedad de
transmisión autosómica recesiva; se calcula que 1 de cada
25 personas es portadora del gen defectuoso de la FQ.
La incidencia de la FQ en las poblaciones no caucásicas es muy
baja. A pesar de que los datos no son suficientemente precisos, se
evalúa que en la población americana de raza negra, la
incidencia es de 1/17,000, mientras que existen pocos casos descritos
en población negra africana. En América Latina pocos
países han descrito estudios sobre la incidencia real de FQ
entre sus poblaciones, aunque existen publicaciones sobre Cuba,
México, Costa Rica, Argentina, Brasil, y más
recientemente Colombia1.
Es una enfermedad que ataca las células epiteliales exocrinas,
las personas afectadas producen un moco espeso y viscoso, que provoca
una obstrucción de los conductos de los órganos donde se
localiza, siendo el páncreas y los pulmones los órganos
más comprometidos, aunque se trata de una entidad
multisistémica. De hecho, la enfermedad pulmonar y la
insuficiencia pancreática determinan de una forma esencial la
evolución, gravedad y mortalidad en la FQ.
En 1936 Fanconi et al.2 hicieron la primera
descripción de la FQ y asociaron la fibrosis congénita
del páncreas con la presencia de bronquiectasias.
En 1934 Andersen3 describe los hallazgos clínicos y
anatomopatológicos de los enfermos con FQ, y denominó por
primera vez con el nombre de fibrosis quística del
páncreas a esta enfermedad, por los quistes y fibrosis del
tejido pancreático que presentan estos enfermos.
Una década después, Farber4 propuso el
término de «mucoviscidosis», por considerar que la
hiperviscosidad del moco era la causa fundamental de las alteraciones
de los diversos órganos que presentaban los enfermos de FQ, y
que la pérdida de función y fibrosis observadas eran
hechos secundarios al bloqueo de los conductos excretores por las
secreciones espesas.
Prácticamente hasta 1953 el diagnóstico de FQ se
hacía con base en datos clínicos, ante la
observación de neumopatía crónica + insuficiencia
pancreática, pues no se contaba con herramientas de laboratorio
que apoyasen la sospecha clínica de FQ. En ese año, Di
Sant´Agnese et al.5 demostraron que la causa del
choque hiponatrémico que presentaban muchos de estos pacientes
durante la ola de calor que sufrió la ciudad de Nueva York, se
debía a la elevada concentración anormal de cloro
eliminada por el sudor; posteriormente este descubrimiento se
constituyó en la prueba diagnóstica más importante
de apoyo a la sospecha clínica de la enfermedad (prueba del
sudor), mediante la determinación de electrólitos en
sudor obtenido por iontoforesis con pilocarpina, prueba desarrollada
por primera vez por Gibson y Cooke en 19595.
Y para finalizar este breve recorrido por la historia de la FQ, hay que
señalar la importancia del descubrimiento del gen de la FQ: en
1985 se identificó y localizó la mutación
responsable de la FQ en el brazo largo del cromosoma 7 humano7,
concretamente en la región 7q31-32, y cuatro años
más tarde, en agosto de 1989, en un esfuerzo común entre
dos grupos de investigadores, coordinados por Tsui en Toronto y Collins
en Michigan, se comunicó el descubrimiento del gen responsable
de la enfermedad8-10 analizando la secuencia de cADN normal
y de pacientes con FQ, demostrando al mismo tiempo que la
mutación más común es la delección de tres
pares de bases que codifican un único aminoácido
(fenilalanina), mutación DF508, aunque hoy se sabe que existen
más de mil mutaciones para este gen11.
A mediados de los años 30, cuando se describió por
primera vez la FQ, la esperanza de vida para los niños con esta
grave enfermedad no superaba los primeros meses o años de vida,
pero esta circunstancia está cambiando radicalmente, gracias a
los importantes avances en el conocimiento de las bases
genéticas y fisiopatológicas de la FQ producidos en las
últimas décadas del siglo XX y comienzo del XXI, al
diagnóstico cada vez más precoz de la enfermedad, y a la
puesta en funcionamiento de unidades monográficas de referencia
de FQ, donde los pacientes de FQ se tratan de forma multidisciplinaria,
con una notable mejoría en la calidad y esperanza de vida,
superior a los 30 años en los lugares que cuentan con estos
centros especializados en el seguimiento y manejo de enfermos con FQ12,13.
Aspectos genéticos y fisiopatológicos
El gen de la fibrosis quística (CFTR). Desde principios de 1980,
varios grupos de investigadores iniciaron estudios de ligamiento
genético entre la FQ y distintos marcadores de DNA, con objeto
de identificar el gen de la FQ. A finales de 1985, Tsui et al.7
describieron el liga-miento genético entre la FQ y el marcador
ADN DOCRI-917, asignado luego al cromosoma 7, estudios que se ampliaron
en años posteriores, descubriéndose nuevos marcadores
(MET y D7S8,...) ligados al gen FQ, que permitieron la
construcción de un mapa de ligamiento genético entre
estos marcadores y la enfermedad por otros grupos de investigadores en
distintas partes del mundo entre los años 1985 y 198914-17,
de forma que el análisis de fragmentos de restricción
polimórficos (RPLF) durante esos cuatro años
permitió determinar la existencia de un único locus, el
gen de la FQ, en el brazo largo del cromosoma 7 humano, concretamente
en la región q31 (Figura 1).
En agosto de 1989, en un estudio coordinado por Tsui en Toronto y por Collins en Michigan8-10,
se clonó el ADN comprendido en esta región, con
estrategias de walking y jumping cromosómico para llegar a
secuenciar el cADN del gen de la FQ, al que se denominó CFTR
(regulador de la conductancia transmembrana de la FQ), al mismo tiempo
que se logró caracterizar la mutación más
frecuente de este gen, la mutación DF508.
El gen de la FQ fue el primer gen humano identificado sin conocer la
proteína para la que codificaba, ni disponer de claves
citogenéticas que permitiesen un avance rápido en su
identificación18, mediante la tecnología
denominada «genética reversa», que consiste en la
identificación y aislamiento de un gen determinado, sin tener
datos sobre la función y características
bioquímicas de la proteína para la que éste
codifica.
El gen CFTR tiene un tamaño de 250 kilobases, comprende 27
exones y codifica para una proteína de 1,480 aminoácidos,
que se localiza en la membrana apical de las células epiteliales
normales. Esta proteína pertenece a una
«superfamilia» de glucoproteínas P de transporte de
membrana, y actúa como un canal iónico de cloro,
regulador del transporte iónico a través de la membrana
apical de las células epiteliales, caracterizada por la falta de
respuesta a AMPc19.
Es una proteína constituida por dos regiones
transmembránicas (hidrofóbicas) separadas por una
región de unión al ATP (región NBF, nucleotide
binding fold) y una subunidad reguladora R (hidrófila), seguidas
de otra región NBF (Figura 2).
Mutaciones en el gen CFTR. Las mutaciones en el gen de la FQ se
distribuyen a lo largo de todo el gen, aunque se producen con mayor
frecuencia en algunas regiones del mismo, y presentan considerables
variaciones según el grupo étnico y/o el área
geográfica estudiad1,14,19,20.
La mutación DF508 es la más frecuente; se han descrito en
la actualidad más de 1,300 mutaciones del gen CFTR11. La
identificación del gen y de sus mutaciones ha permitido el
estudio de la correlación fenotipo/genotipo mediante el
análisis de la relación de las diferentes mutaciones
presentes con la expresión clínica de la enfermedad, tal
como se refleja a continuación19:
· Mutaciones de Clase I: No producción
de la proteína CFTR (la más común: G542X).
· Mutaciones de Clase II: Procesamiento defectuoso de la proteína (DF508, NN1303K,..).
· Mutaciones de Clase III: Regulación defectuosa del canal de cloro (G551D).
· Mutaciones de Clase IV: Transporte defectuoso de la corriente de Cl- (R117H, R334W,...).
· Mutaciones de Clase V: Reducción de la síntesis de ARNm.
Se han sugerido cinco mecanismos moleculares por los que una
mutación produciría una disfunción del canal CFTR:
las mutaciones clase I y II suelen asociarse con insuficiencia
pancreática (las mutaciones de clase I conducen a una ausencia
en la producción de CFTR, y las de clase II no permiten que la
proteína alcance la membrana epitelial), mientras que las otras
tres clases de mutaciones (III, IV y V) presentan una gran variabilidad
en su expresión clínica21-23.
ASPECTOS FISIOPATOLÓGICOS
Los estudios fisiopatológicos en la FQ, fundamentalmente durante
las décadas de 1980 y 1990, unidos a los avances en el
conocimiento de las alteraciones genéticas que se comentaron
antes, han permitido grandes avances en el conocimiento del defecto
básico de la FQ: éste consiste en una alteración
de la regulación del canal de cloro activado por AMP
cíclico, que se encuentra en la membrana apical de las
células epiteliales secretoras14,24,25.
La proteína CFTR no funciona adecuadamente a nivel de la
membrana celular apical, ni como canal de cloro, ni como regulador de
los canales rectificadores exteriores del cloro y de los canales de
sodio, siendo ésta la primera y principal
alteración/disfunción que genera la enfermedad , y que
explica porqué los enfermos con FQ tienen el sudor tan salado,
porqué necesitan enzimas pancreáticas cuando presentan
insuficiencia pancreática, porqué se infectan
crónicamente sus pulmones y porqué pueden desarrollar
cirrosis biliar y diabetes mellitus24, entre otras complicaciones
evolutivas.
ASPECTOS DIAGNÓSTICOS
El diagnóstico de la FQ se ha basado clásicamente en la
determinación de por lo menos 3 determinaciones positivas de
electrólitos en sudor, junto con uno de los siguientes criterios
clínicos:
· Íleo meconial.
· Historia familiar de FQ.
· Insuficiencia pancreática exocrina.
· Enfermedad pulmonar crónica.
· Azoospermia obstructiva.
· Síndrome de pérdida de sal.
Pero una vez conocido el gen defectuoso de la FQ y la
identificación de sus mutaciones, se han publicado diferentes
casos de enfermos de FQ con ciertas mutaciones infrecuentes, que pueden
estar asociados a una prueba del sudor normal25, o expresiones
clínicas atípicas de FQ (como agenesia de vasos
deferentes, sin compromiso pancreático ni pulmonar)21, por lo
que recientemente se ha propuesto que para efectuar el
diagnóstico de FQ sea necesario por lo menos uno de los
criterios clínicos señalados, junto a la
determinación patológica de electrólitos en sudor
o bien la constatación de 2 mutaciones en el gen FQ26,27, o
diferencia de potencial nasal anormal.
Determinación de electrólitos en sudor. La
determinación de electrólitos en el sudor, o prueba de
sudor, es la principal herramienta para el adecuado diagnóstico
de la FQ desde la publicación de Gibson y Cooke5 del
método de iontoforesis con pilocarpina (este método
recibió el nombre de QPIT: quantitative pilocarpine
iontophoretic test).
La prueba del sudor consta de tres etapas: estimular la
sudoración, recoger el sudor y por último, determinar la
concentración de electrólitos26.
El resultado de la prueba se considera:
· Positivo valores >60 mEq/l de Cl-
· Negativo valores <50 mEq/l de Cl-
· Dudoso valores entre 50 y 60 mEq/l de Cl-
Para efectuar esta técnica se precisa de personal experto y
habituado a practicarla, porque errores en su realización pueden
dar lugar a resultados falsamente positivos o negativos (Cuadros 1 y 2).
Con respecto a los métodos, el desarrollado por Gibson y Cooke
es el que tiene mayor reproductibilidad y especificidad. Recientemente
tan sólo se admiten dos métodos como válidos: el
original de Gibson y Cooke6, QPIT, y el Macroduct28. Dado lo engorroso
de la técnica de recoger el sudor por el método original de Gibson y Cooke,
posteriormente se han introducido otros sistemas más
prácticos, como la recolección del sudor en cubeta de
plástico, o más recientemente el sistema Wescor
Macroduct, en el que el sudor se recoge en un disco cóncavo de
plástico, conectado a un tubo espiral de plástico, y se
eliminan así los problemas de evaporación y
condensación inherentes al sistema de la cubeta; en la
actualidad se reconoce como un método de gran fiabilidad y
reproductibilidad, pero tiene el inconveniente del alto costo del
material fungible26.
También se debe citar la prueba de desecación o
cristalización del sudor, método que puede servir de gran
ayuda en el diagnóstico de FQ, en aquellos casos en los que la
determinación de electrólitos en sudor da valores dudosos
(Cl- entre 50 y 60 mEq/l), y existe sospecha clínica de FQ.
Este método, descrito por primera vez por Kopito et al.29 en
1976 y en el que distintos grupos de investigadores hemos ido
adquiriendo experiencia, con resultados positivos30,31, se basa en las
formas de desecación del sudor en enfermos con FQ, que adopta
formas en figuras de «helecho» o «dendritas»
muy características, en contraposición con las formas
«cuboides» típicas de las personas no FQ. Este es un
método complementario a la determinación de
electrólitos en el sudor, muy sencillo y económico de
realizar en unidades de FQ con pocos medios, pero nunca debe utilizarse
como método diagnóstico único, sin determinar Cl-
y Na+ en sudor (Figura 3).
Indicaciones clínicas para efectuar la prueba del sudor. Hay una
serie de circunstancias clínicas que hacen sospechar la
posibilidad de estar ante un paciente con FQ, en las cuales se imdica
la determinación de electrólitos en el sudor, y que se
han resumido en situaciones de tipo respiratorio (Cuadro 3), digestivo (Cuadro 4) y otras causas diversas (Cuadro 5).
Diferencia de potencial nasal. La diferencia de potencial nasal es una
técnica que no está al alcance de todos los laboratorios,
por su costo y dificultad técnica, por lo que a pesar de su alta
fiabilidad, prácticamente se realiza exclusivamente en centros
de investigación o a aquellos pacientes en los cuales no es
posible realizar la iontoforesis para determinar los
electrólitos en sudor32-34.
La diferencia de voltaje entre la mucosa nasal y la lectura de un
electrodo en el antebrazo se correlaciona con el movimiento de sodio a
través de las membranas, presentando los pacientes con FQ una
diferencia de potencial nasal más negativo que los individuos
sanos, siendo los valores normales entre 1.8-53 mV.
Como se comentó, esta técnica no es fácil de
efectuar, requiere personal calificado para su realización,
consume mucho tiempo y se deben hacer controles frecuentes de calidad,
incluida la determinación de por lo menos un control normal el
mismo día en que se vaya a practicar la prueba. Además,
es necesario establecer valores de referencia para cada laboratorio.
Diagnóstico molecular. El diagnóstico molecular
constituye un elemento indispensable para prevenir las enfermedades
genéticas hereditarias. En el caso de la FQ, esta
prevención es factible mediante la identificación de
portadores, el diagnóstico prenatal y más recientemente
el diagnóstico preimplantacional. Además, la estrategia
actual permite el estudio rápido y eficaz de otras enfermedades
relacionadas con la FQ. Por último, los estudios de
correlación genotipo-fenotipo contribuyen a la búsqueda
de otros genes implicados en la modulación del gen CFTR22.
Diagnóstico basado en los aspectos clínicos. La
presentación clínica de la FQ es muy variable, pues se
manifiesta habitualmente con insuficiencia pancreática exocrina
en 80% a 90% de los casos, y trastornos respiratorios, que son los que
van a condicionar el pronóstico y evolución de la
enfermedad (las primeras infecciones suelen ser por Haemophilus
influenzae y Staphyloccocus aureus), asociándose tras un
período variable con infección por Pseudomonas
aeruginosa, infección que va a condicionar la evolución
de la enfermedad hacia la insuficiencia respiratoria progresiva.
Aproximadamente entre 50% y 75% de los casos de FQ se diagnostican en
los primeros años de vida del niño, variando el tipo de
presentación clínica en relación con la edad y
curso evolutivo natural que haya seguido la enfermedad hasta el momento
de realizarse el diagnóstico, como puede apreciarse en los
Cuadros 6, 7 y 8.
La FQ se manifiesta de modo habitual con insuficiencia
pancreática, enfermedad pulmonar progresiva, alteración
en la secreción de electrólitos en sudor, azoospermia en
los varones y disminución de la fertilidad en el sexo femenino.
La mayoría de los pacientes con la forma clínica
clásica de presentación de la enfermedad (diarrea
crónica con insuficiencia pancreática, con o sin
compromiso pulmonar inicial y prueba del sudor salado), se diagnostican
a lo largo del primer año de vida (Cuadros 6).
La afección pulmonar, que constituye la causa más
frecuente de mortalidad en estos enfermos, presenta una gran
heterogeneidad, tanto en la edad de comienzo, como en el curso
evolutivo (Cuadros 7 y 8).
Ya a partir de la adolescencia y en la edad adulta, la enfermedad
pulmonar crónica, con infecciones pulmonares severas, y la
participación de otros órganos digestivos
(fundamentalmente el compromiso hepático y la
participación del páncreas exocrino, con diabetes
mellitus en 20% y 30% de los casos) va a marcar el pronóstico de
la enfermedad (Cuadro 8).
Para el seguimiento clínico de los pacientes con FQ se han
desarrollado unos sistemas de evaluación clínica,
conocidos como scores de evaluación clínica, o de
seguimiento clínico36, siendo el más conocido y utilizado
por las unidades de FQ, el score de Shwachman y Kulczycki36, modificado
por Doershuk et al.38. Este score consta de 4 puntos, con una
puntuación máxima de 25 puntos en cada uno de ellos:
1. Actividad general.
2. Exploración del aparato respiratorio y características de la tos.
3. Estado de nutrición y características de las deposiciones.
4. Radiología del tórax.
La puntuación ideal es 100 y el estado de los enfermos se clasifica así:
· Excelente (86-100)
· Bueno (71-85)
· Leve (56-70)
· Moderado (40-55)
· Grave (>40)
Este puntaje, a pesar de los años transcurridos desde su
publicación, aún es de gran utilidad para evaluar el
estado clínico de los enfermos con FQ, aunque no incluye datos
de función pulmonar, pero es muy fácil de efectuar en
unidades de FQ con pocos medios técnicos, ya que sólo
precisa de una radiografía de tórax y datos
clínicos de fácil evaluación por médicos
expertos en el seguimiento de estos pacientes.
Para completar los puntajes clínicos con el grado de compromiso
pulmonar se han propuesto distintos scores basados en técnicas
de diagnóstico por la imagen, siendo las más conocidas y
utilizadas los scores basados en radiografía de tórax
por Chrispín y Norman39 o la modificación realizada al
mismo por Brasfield et al.40
Estos scores radiológicos valoran los siguientes parámetros:
· Atrapamiento aéreo.
· Sombras lineales.
· Lesiones nódulo-quísticas.
· Consolidaciones segmentarias o lobares.
· Impresión general de la gravedad.
En los últimos años, con el advenimiento de nuevos
métodos de diagnóstico por la imagen, se han propuesto
nuevos scores basados en los hallazgos de tomografía axial
computadorizada (TAC) de alta resolución41 o mediante el empleo
de gammagrafía pulmonar de ventilación42, métodos
que, aunque encuentran una excelente correlación con las pruebas
de función pulmonar, son de dudosa utilidad en el seguimiento
ordinario de los pacientes con FQ.
CONCLUSIONES
Hasta mediados del siglo pasado, los niños enfermos de FQ
morían en los primeros años de su vida, debido a una
combinación fatal del cuadro de malabsorción inpruebainal
con malnutrición y la enfermedad pulmonar grave. Gracias a los
avances en la investigación del defecto básico de la
enfermedad, y al mejor conocimiento de la fisiopatología y
mecanismos etiopatogénicos de la FQ (conseguido fundamentalmente
en las últimas décadas), con importantes y novedosos
logros en los métodos de diagnóstico y en el manejo y
tratamiento de estos pacientes43-46, se alcanzan mejorías en la
calidad y esperanza de vida para estos pacientes, inimaginables hace
tan sólo treinta años.
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