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Diarrea persistente
Eduardo Sagaró, M.D.*
* Profesor Auxiliar, Departamento de Pediatría, Instituto
Superior de Ciencias Médicas de La Habana, Hospital
Pediátrico «Juan Manuel Márquez», La Habana,
Cuba. e-mail: edusaycc@infomed.sld.cu
Recibido para publicación diciembre 28,
2006 Aceptado para publicación
enero 25, 2007
RESUMEN
En los países en vía de desarrollo, el ciclo
desnutrición-mala absorción-diarrea persistente, es una
de las principales causas de la mortalidad infantil. Con frecuencia se
deben a infecciones entéricas. La evaluación del
niño con diarrea persistente, comienza con ciertos estudios
paraclínicos. El pronóstico de la diarrea persistente, ha
mejorado con el uso de dietas enterales y de la nutrición
parenteral.
Palabras clave: Diarrea persistente; Terapias; Niños.
Persistent diarrhea
SUMMARY
In the world’s developing countries, the cycle of malnutrition,
malabsorption, and persistent diarrhea is one of the leading causes of
death in children. It is most often caused by an enteric infection.
Evaluation of the patient with persistent diarrhea should start with
certain screening studies. The prognosis for persistent diarrhea has
been markedly improved through the use of enteral diets and parenteral
nutrition.
Keywords: Persistent diarrhea; Management; Children.
Las enfermedades diarreicas constituyen un importante problema de
salud. Las muertes por diarrea se calculan en 4 millones por año
a nivel mundial. El uso de las sales de rehidratación oral ha
disminuido sustancialmente la mortalidad por diarrea aguda. Gran parte
de las muertes por diarrea se deben a aquellas que se prolongan en
tiempo.
DEFINICIONES
La definición de diarrea incluye un aumento en el volumen o el
contenido líquido de las deposiciones, cambios en la
consistencia y aumento en la frecuencia de las deposiciones.
Según la definición de la OMS, diarrea es la
expulsión de tres o más deposiciones líquidas con
o sin sangre en 24 horas que adopten la forma del recipiente que las
contiene; y episodio diarreico, es aquel que cumple el criterio
anterior y termina cuando el último día con diarrea es
seguido con al menos 48 horas con deposiciones normales. Se entiende
como diarrea persistente (DP), aquel episodio diarreico de más
de 14 días de duración, de comienzo agudo y presunta
etiología infecciosa, que afecta el estado nutricional y pone al
paciente en riesgo sustancial de muerte. Desde el punto de vista
operacional es un episodio diarreico que dura 14 días o
más1.
En contraste con la DP postinfecciosa, algunos lactantes pueden
presentar diarrea intratable grave debida fundamentalmente a defectos
congénitos de la digestión y absorción o a una
ineficaz maduración del sistema inmune intestinal. Ésta
constituye el tipo predominante en los países desarrollados.
Aunque algunos autores no distinguen entre DP y otras formas de
diarreas crónicas, se entiende por DP, la que surge secundaria a
infección y presenta complicaciones como la malnutrición
y en la que se excluyen otros trastornos diarreicos crónicos2.
Las otras causas de diarrea intratable (diarrea prolongada,
«protacted diahrrea») se resumen en el Cuadro 1.
La epidemia de infección por VIH/SIDA en los últimos 10
años, ha constituido un cambio de los patrones
etiológicos habituales de la diarrea: a partir de estudios en
zonas endémicas, se ha visto que la enteropatía
crónica y la DP, se identificaban crecientemente como
manifestaciones comunes de infección por VIH avanzada y SIDA.
Los episodios prolongados asociados con microorganismos más o
menos raros se han vuelto comunes3.
FACTORES DE RIESGO
Es necesario hacer estudios que identifiquen los factores de riesgo que
predispongan para la DP. La identificación de tales factores,
brinda información relativa para la patogénesis y la
prevención de la DP. Los factores de riesgo en este caso, pueden
ser de orden social o dependientes del huésped4.
Los factores de riesgo sociales se deben a un complejo de hechos
económicos y sociales interrelacionados entre sí, como la
higiene personal y doméstica; el abastecimiento de agua; el
estatus social; las prácticas defecatorias; el nivel
educacional, y el almacenamiento y preparación de los alimentos.
Entre los factores propios del huésped, están: la edad,
la desnutrición, la deficiencia de inmunidad celular, la
introducción precoz de la leche de vaca (disminución de
los factores protectores de la leche materna, contaminación de
la leche de vaca, hipersensibilidad a las proteínas de la leche
de vaca), las infecciones previas (episodios recientes de diarrea
aguda, episodios recientes de DP), el aislamiento de
enteropatógenos, y medicamentos usados en la fase aguda.
Estos factores pueden actuar aisladamente, o mezclarse entre ellos. La
herencia de episodios secuenciales de diarrea se entiende como
secundaria a la desnutrición. Una vez establecida ésta,
predispone a episodios más severos y prolongados de diarrea y a
nuevas infecciones por el defecto en la inmunidad mediada por
células que presentan estos pacientes. Se establece así
el círculo vicioso de
diarrea-desnutrición-infección-diarrea. La DP acarrea una
marcada carencia de energía, proteínas y de
micronutrientes, con lo cual el estado nutricional del niño se
ve cada vez más afectado. La suplementación con zinc,
tiene un efecto sustancial e inmediato en la recuperación de
niños con DP5. Un estado deficitario de vitamina A, tiene un
efecto negativo en la duración y severidad de los episodios
diarreicos, pues la deficiencia de esta vitamina, conduce a una
restauración inadecuada de la mucosa intestinal lesionada6.
Se reconocen los beneficios de la lactancia materna en la
protección del organismo contra la enfermedad diarreica y en su
evolución. Se considera que la lactancia materna actúa
como un factor protector contra la diarrea al minimizar la
exposición a patógenos contaminantes tanto del agua como
de los alimentos7.
ETIOLOGÍA
Entre las bacterias, se encuentran: la Escherichia coli
entero-agregativa, la E. coli enteropatógena, el Campylobacter,
la Salmonella, la Shigella, el Clostridium difficile, y la Klebsiella,
entre otras. Los parásitos comprometidos en DP son: la Giardia
lamblia, el Blastocystis hominis (especialmente asociado con
infección por VIH/SIDA), el Cryptosporidium spp
(infección por VIH/SIDA), la Entamoeba histolytica, y la
Cyclospora cayetanenesis (infección por VIH/SIDA). Entre los
virus causante de DP están: el VIH/SIDA, el enterovirus, el
picornavirus, y el astrovirus humano3.
FISIOPATOLOGÍA
El desencadenamiento subyacente más importante de la DP es una
infección enteral y sus consecuencias. Algunos patógenos
se aíslan con mayor frecuencia en niños afectos de DP.
Las infecciones mixtas con mayor frecuencia conducen a la DP. La
prolongación del episodio diarreico puede ser el resultado de
infecciones secuenciales.
El daño a la mucosa del intestino delgado es el hecho
fisiopatológico central que determina la perpetuación de
la diarrea. El daño a la mucosa puede ocurrir por lesión
prolongada o por restauración ineficaz de la misma (Figuras 1, 2
y 3).
La lesión intestinal produce alteraciones en el borde en cepillo
de los enterocitos, con descenso en la actividad de las disacaridasas y
cambios en el transporte activo de los nutrientes. La lactosa no
digerida y acumulada en la luz intestinal, origina a su vez diarrea
osmótica. Se disminuye la síntesis y liberación de
hormonas gastrointestinales, lo que causa disminución de la
motilidad intestinal y se provoca un sobrecrecimiento bacteriano con
presencia de enterobacterias en la microflora duodenal, que es otro
factor importante para considerar en la perpetuación de la
diarrea8. Una exposición a las proteínas de la leche, una
captación aumentada de macromoléculas y una menor
actividad de linfocitos supresores después de un episodio
infeccioso de diarrea, prolonga la lesión de la mucosa
intestinal.
Como se puede apreciar, los mecanismos fisiopatológicos
responsables de la DP, son complejos, multifactoriales y no
están bien aclarados9. El daño de la mucosa intestinal,
puede por sí mismo, desencadenar una serie de eventos que al
relacionarse entre ellos, mantienen el daño, y establecen un
círculo vicioso que prolonga la lesión de la mucosa.
EVOLUCIÓN
El seguimiento de la DP es difícil por las complicaciones que
presenta. Debe incluir: control diario del gasto fecal, peso diario,
evaluación antropométrica completa semanal, estudio de
las heces fecales (parasitológico, celularidad, cultivo, pH,
sustancias reductoras, esteatocrito y Sudán III), estudio
hematológico (hemograma, eritrosedimentación,
lámina periférica, índices y constantes,
reticulocitos, transferrina), estudio bioquímico
(proteínas totales y electroforesis, prealbúmina,
dosificación de vitamina A).
MANEJO
El manejo de la DP, depende en definitiva de su severidad. En el caso
de una DP no severa, se propone: tratamiento ambulatorio, prevenir la
deshidratación con soluciones de hidratación oral, evitar
la desnutrición, no indicar antibióticos ni
antiparasitarios de rutina, indicar lactancia materna a libre demanda,
retirar la lactosa u ofrecerla con bajo contenido (yogurt), brindar
otros alimentos según esquema de ablactación y edad del
niño, alimentar cada 4 horas (seis veces al día), e
indicar vitaminas y minerales.
A su vez, el manejo de la DP severa debe incluir corrección de
la deshidratación y trastornos electrolíticos, manejo de
los problemas nutricionales, indicación de micronutrientes y
antibióticos. En cuanto al manejo de los problemas
nutricionales, es pilar fundamental continuar y fomentar la lactancia
materna. Debe seleccionarse una dieta apropiada con alimentos
fácilmente digeribles, ricos en energía, no
alergénicos y que sean culturalmente acep-tables. Estos
pacientes tienen grandes necesidades y baja tolerancia. Al principio,
debe calcularse una dieta a base de 100 kcal/kg/día, con
incrementos progresivos hasta alcanzar más de 150
kcal/kg/día. La introducción de una leche libre de
lactosa, disminuye la duración de la diarrea. Se
indicarán inicialmente, fórmulas con proteínas
lácteas de alta calidad y como fuente de carbohidratos
polímeros de glucosa de baja osmolaridad, fácilmente
hidrolizables y totalmente absorbibles10. La intolerancia a las
proteínas de la leche de vaca, se sospecha ante el fracaso de
una dieta libre de lactosa y en ausencia de infección
entérica. El diagnóstico se hace con las pruebas de
supresión y provocación. Hay una amplia gama de
fórmulas preparadas a base de proteína vegetal o de
hidrolizados de proteínas lácteas. Son costosas, y como
alternativa se han usado fórmulas preparadas artesanalmente a
base de pollo, almidones y grasas de origen vegetal. La intolerancia a
las proteínas de la soya, se informa en la literatura y es rara
en el medio cubano. La malabsorción de todos los
monosacáridos se sospecha en los casos en que no hay respuesta a
la exclusión de la lactosa y no hay sensibilidad a las
proteínas dietéticas. Estos son niños desnutridos
extremos con hipoglicemia, y probablemente requieran de
nutrición parenteral total, que está indicada en el
tiempo mínimo indispensable, para iniciar tan pronto como sea
posible, la nutrición enteral. Con relación a los
micronutrientes, se reconoce que todos los niños con DP, deben
recibir diariamente un suplemento de vitaminas y minerales. La vitamina
A, el zinc, y el ácido fólico, reducen la duración
y severidad de los episodios de diarrea aguda y persistente,
contribuyendo a disminuir la mortalidad infantil. Los suplementos de
zinc, previenen futuros episodios diarreicos. Se recomienda administrar
20 mg (10 mg/día a menores de 6 meses) diarios de zinc, durante
14 días, a niños con EDA, a fin de disminuir la gravedad
de los episodios y prevenir la diarrea en los próximos 3
meses11. Los antimicrobianos no deben ofrecerse de manera rutinaria.
Están indicados, en niños con diarrea con sangre
(debiendo tratarse como si fuera shigelosis con los antibióticos
a que ésta es susceptible en la comunidad) o en pacientes de
alto riesgo con aislamiento de enteropatógenos en los que la
elección del antibiótico se basa en sensibilidad in
vitro. No se recomienda el uso de la gentamicina oral.
REFERENCIAS
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