Insulina cerebral
Andrés Jagua1, Rafael Alejandro Marín, MD2, Luis Alexander Granados, MD3, Vladimir Ávila, MD4
1. Estudiante, Quinto semestre de Medicina, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia.
e-mail: ajaguag@unal.edu.co
2. Médico Cirujano, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia. e-mail: neuromarin@hotmail.com
3. Residente, Tercer año de Neurología Clínica, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia.
e-mail: lagranadosp@unal.edu.co
4. Docente Auxiliar, Universidad Nacional y Universidad Antonio Nariño, Bogotá, Colombia.
e-mail: vlademeco@hotmail.com
Recibido para publicación enero 15, 2007 Aceptado para publicación enero 31, 2008
RESUMEN
La insulina es una hormona con efectos sobre el metabolismo y
crecimiento normal de muchas células del cuerpo. En las
últimas décadas se han descubierto, además, sus
efectos sobre funciones del sistema nervioso central: modulación
del ciclo apetito-saciedad, función reproductiva,
liberación de neurotransmisores, supervivencia neuronal y
plasticidad sináptica. Las evidencias obtenidas desde modelos
animales y hallazgos neuropatológicos han permitido entender
parte de los mecanismos que asocian a la señal de la insulina
con enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer. En
este artículo se revisarán las acciones de la insulina
sobre el hipotálamo, la supervivencia neuronal, la plasticidad
sináptica y por último, las implicaciones de estos
conocimientos en la comprensión de procesos degenerativos del
sistema nervioso central como la enfermedad de Alzheimer.
Palabras clave: Insulina; Receptor de insulina; Hipotálamo; Supervivencia celular; Enfermedad de Alzheimer; Aprendizaje y memoria.
Brain insulin
SUMMARY
Insulin acts on metabolisms and normal growth. In the past decades, its
effects on central nervous system functions, such as: appetite-satiety
cycle modulation, reproductive function, neurotransmitter release,
neuronal survival and synaptic plasticity have been discovered.
Evidences got from animal models and neuropathologic findings, have
elucidated a fraction of the mechanism that associates insulin signal
with neurodegenerative syndromes, like Alzheimer disease. Here, insulin
action on hypothalamus, neuron survival, synaptic plasticity and
implications of this knowledge on understanding degenerative process of
central nervous system particularly Alzheimer disease, will be
reviewed.
Keywords: Insulin; Insulin receptor; Hypothalamus; Cell survival; Alzheimer disease; Learning and memory.
Históricamente, el cerebro se ha caracterizado como un tejido
insensible a la insulina. Sin embargo, ciertos hallazgos obtenidos en
los últimos treinta años sugieren que la insulina es
esencial para las funciones del sistema nervioso central
1.
Actualmente se ha establecido que la diabetes mellitus es un factor de
riesgo para el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer (EA); estudios
basados en muestras de patología de cerebros de pacientes
muertos con EA revelan productos glicosilados en los agregados de
proteínas
β-amiloides y el síndrome de resistencia a la
insulina se asocia con la EA de manera independiente del fenotipo APOE4
2.
La EA podría ser en parte resultado de un defecto en la
señal de la insulina sobre las neuronas, lo cual ha llevado a
especular sobre si la EA podría considerarse como otra clase de
diabetes (¿diabetes tipo 3?)
3.
En primer lugar se revisarán las fuentes y las vías de
señalización activadas por la insulina cerebral.
Después, se analizará el papel de la insulina en los
procesos de plasticidad sináptica, aprendizaje y memoria. Por
último, se relacionarán estos hallazgos con las
enfermedades neurodegenerativas particularmente con la EA.
LAS FUENTES DE LA INSULINA CEREBRAL
La procedencia de la insulina cerebral es aun tema de controversia. El
origen de la insulina cerebral es motivo de discusiones; si bien lo que
más se acepta en la actualidad es que existe un sistema de
transporte de insulina a través de la barrera
hematoencefálica (BHE), algunas evidencias en animales hacen
pensar que podría haber expresión de insulina en las
neuronas.
La insulina producida por las células del páncreas
atraviesa la BHE por un sistema de transporte mediado por el receptor
de la insulina (transcitosis). En condiciones normales, los niveles de
insulina cerebral se correlacionan con las concentraciones en la
circulación periférica
4,5.
Los estudios con insulina marcada demuestran que atraviesa la BHE; bien
podría ser, que toda la insulina cerebral proceda del
páncreas y su trasporte se dé de una manera saturable
(pues está limitado por la disponibilidad de receptores de
insulina para su transporte). La BHE es dinámica, se adapta a
los niveles periféricos de insulina: durante el estado de ayuno
decrecen los niveles cerebrales de insulina; más aún, no
todas las regiones de la barrera son igualmente permeables: a nivel del
puente y de la médula oblonga se encuentran los mayores niveles
de permeabilidad; la permeabilidad a nivel del hipotálamo y del
hipocampo también es importante aunque considerablemente menor
que la de las áreas antes citadas; en las regiones del cuerpo
estriado, cerebelo, corteza frontal y corteza parietal se presentan
también niveles de permeabilidad; y no se registra permeabilidad
en regiones del mesencéfalo, tálamo y corteza occipital
6.
La expresión de receptores de insulina en los distintos sitios
de la BHE determina el grado de permeabilidad, aunque las diferencias
de expresión de estos receptores no se han explorado del todo
7.
Sin embargo, algunos investigadores demostraron la expresión de
mRNA del gen de la insulina, sin que esto signifique que el mRNA
continúe el proceso de transducción
5.
El receptor de la insulina se expresa en algunas regiones del
encéfalo. El receptor de insulina (RI) es una
glicoproteína de 300 a 400 kDa, conformada por dos cadenas alfa
idénticas que se ubican en la región extracelular y dos
subunidades beta que terminan dentro del citosol; las cadenas beta
poseen actividad tirosina quinasa intrínseca
8.
El RI se encuentra en mayor concentración en las neuronas cuando
se las compara con las células gliales. Su peso molecular es
similar al peso del receptor ubicado en otros tejidos,
conservándose ampliamente la subunidad beta del receptor. Se
demostró un patrón de glicosilación diferente para
el receptor expresado en el tejido nervioso, con algunas variaciones en
la región antigénica del sitio de unión a la
insulina que no puede atribuirse a la disposición del
ácido siálico y posibles variaciones en la secuencia de
aminoácidos que aún están sin explorar y que
podrían modificar la capacidad del receptor para unirse a la
insulina
9.
El RI se encuentra diferencialmente en las estructuras
encefálicas y a densidades distintas; se ha demostrado su
expresión a nivel del bulbo olfatorio, hipotálamo,
glándula pituitaria, plexo coroideo, núcleos
talámicos, corteza piriforme, formación hipocampal,
núcleos amigdalinos, corteza prefrontal y cerebelo (las
más importantes concentraciones del RI se encuentran a nivel del
bulbo olfatorio, hipotálamo, hipocampo y cerebelo)
5,10,11.
INSULINA Y SUPERVIVENCIA NEURONAL
Una vez que la insulina atraviesa la BHE (o ha sido producida por
algunos grupos de neuronas) está disponible para unirse a su
receptor. Esta unión activa a la subunidad b del receptor, se
autofosforila y ahora posee la capacidad de fosforilar otras
proteínas
12.
El sustrato del RI-1 (IRS-1) y el sustrato del RI-p58/p53 se expresan en los mismos sitios que el RI
13,14.
Estos IRS pueden activar diversas vías, entre ellas, la
vía mediada por la fosfatidil inositol 3 quinasa (PI3K) que es
la integradora de las señales de la insulina cerebral. La PI3K
es un heterodímero con una subunidad catalítica y una
reguladora (p110 de cuatro isoformas y p55g, p8a, p85b) que une al IRS
a través de sus dominios SH2; activa, la PI3K convierte el
fosfatidilinositol 4,5 bifosfato (PIP2) en fosfatidilinositol 3, 4,
5-trifosfato (PIP3). El PIP3 se une a la proteína quinasa B
(PKB/Akt) y otra proteína quinasa, la PDK1 la fosforila y activa
(Thr308 para la isoforma PKBb, Thr309 en la isoforma PKBb, Thr305 para
la PKBg)
8.
La PKB fosforila en Ser136 a la BAD y evita que se una a la BCL-XL y se
inicie una cascada proapotótica; la PKB puede también
inhibir la ruta de las caspasas (proteínas apoptóticas),
promueve la expresión de inhibidores de estas proteínas
(FLIP), reduce la expresión de las proteínas relacionadas
con el Fas-ligando e inactiva a la ASK1 (quinasa reguladora de la
señal de la apoptosis-1) que activa las proteínas
relacionadas con la apoptosis
15,16.
Los miembros de la familia de factores de trascripción FoxO,
cuya expresión se demostró en las neuronas, poseen
motivos de unión a la PKB y son un blanco de control del
crecimiento y supervivencia neuronal
17.
La quinasa de la glicógeno sintasa 3 (GSK3) fosforila en la
neurona proteínas asociadas con los microtúbulos (como
las proteínas Tau); precisamente, la hiperfosforilación
de las Tau se asocia con procesos neurodegenerativos y la insulina por
la vía PI3K-PKB regula su nivel de fosforilación
18.
La insulina puede activar también a nivel de la neurona, la
vía de las MAP quinasas (proteínas activadas por
mitógeno). La Grb2 contiene dominios SH2 que le permiten
interactuar con el IRS y, además, por su dominio SH3 une a una
región rica en prolina de la Sos, formando un complejo. Sos
unido a Grb2 puede ahora catalizar el intercambio de GDP (difosfato de
guanosina) por GTP (trifosfato de guanosina) sobre RAS. RAS, que se ha
activado por su unión con el GTP inicia la activación de
la Raf (una serina treonina quinasa) que fosforila y activa a la MEK
(treonina-tirosina quinasa) que finalmente fosforila y activa a la ERK.
La ERK fosforila a otras proteínas en el citosol con blancos
nucleares y posee directamente múltiples objetivos nucleares que
modulan los procesos de transcripción de los genes (Elk-1, SRF,
jun/fos)
8,19,20. Todas estas evidencias son consistentes con los modelos que hablan de la insulina como factor neurotrófico.
Xu et al.
20 comprobaron que administrar etanol a ratas
hembras durante la gestación resulta en hipoplasia del cerebelo
en desarrollo, por un mecanismo que inhibe la acción
neuroprotectora de la insulina. La alteración de su señal
comienza a nivel del RI (por una disminución en su
expresión) e incluye a los mediadores cascada abajo (descenso
del IRS-1, Akt, aumento del BAD)
21.
En otro estudio Hui et al.
21 describen una nueva vía
inducida por la insulina luego de un episodio de isquemia cerebral y
que resulta en procesos neuroprotectivos. Diseñaron un protocolo
en el que se sometía a ratas (Sprague-Dawley) a quince minutos
de isquemia cerebral por oclusión de la carótida. Las
ratas que recibieron insulina veinte minutos antes del episodio de
isquemia, mostraron una mejor evolución comparadas con el grupo
de control. La insulina al actuar activa su receptor que a
través de la vía IRS/PI3K/Akt dirige la inhibición
de la JNK (c-jun quinasa N-terminal) relacionada con la
activación de la BCL-2 (por fosforilación en Ser87) y la
continuación de una cascada apóptótica
22.
LA INSULINA EN EL HIPOTÁLAMO
La insulina obra de manera conjunta con la leptina en la
regulación del ciclo apetito-saciedad; es un agente
anorexigénico e induce la disminución del peso corporal
23.
El IRS-2 modula el comportamiento alimenticio y reproductor; modelos de
ratones IRS-2-/- (knockout para el IRS-2) dan como resultado ratones
hiperfágicos y obesos como consecuencia de la defectuosa
señal de la insulina
4,24. Una población de
neuronas en el núcleo arcuato expresa POMC
(propiomelanocortina), precursor del
α-MSH (hormona estimulante de los
melanocitos) que interactúa con sus receptores en otras neuronas
hipotalámicas e induce la sensación de apetito; a este
sistema lo modulan la insulina y la leptina
25.
Los niveles de expresión de mRNA del neuropéptido Y
(asociado con la sensación de apetito) en el núcleo
arcuato se ven afectados como resultado de la señal de la
insulina mediante un aumento de la liberación de
neurotransmisores inhibitorios (sistema dependiente de GABAA) o por la
disminución de los excitatorios, sin embargo el proceso no se
comprende del todo
26,27. Se ha demostrado también que
la insulina activa canales de K (potasio) sensibles a ATP en las
neuronas del hipotálamo vía PI3K, y dirige la
reducción de la sensación de apetito y la baja del peso
corporal en ratones no obesos
28.
La administración intranasal de insulina durante períodos
prolongados, hace que se reduzca el peso corporal en hombres con
disminución del contenido de grasa, pero en las mujeres parece
no haber pérdida de peso debida a la ganancia de agua
extracelular
29.
El control del equilibrio energético está profundamente
ligado a la función reproductiva. Las células productoras
de GnRH expresan el receptor de insulina; ratones knockout para el RI
muestran alteraciones en la espermatogénesis y en la
maduración del folículo ovárico
30. La
insulina podría ser un elemento clave dentro de una red hormonal
que informa al encéfalo sobre el estado general del cuerpo
(estado nutricional, relación talla-peso) para que éste
decida la activación o no de la función reproductiva a
través de la liberación de la GnRH.
La insulina también podría regular la función
hipotalámica, pues contribuye al mantenimiento de los procesos
de la memoria, en particular, en el consumo de comida, y al parecer,
está relacionada con los proceso de aprendizaje del contenido
calórico de los alimentos
31,32. Los RI expresados en
el hipocampo podrían hacer parte de una red de
comunicación en la que el hipotálamo suministra informe
sobre el equilibrio energético del cuerpo; o bien la insulina
que actúa directamente sobre los RI del hipocampo podría
codificar datos sobre los contenidos energéticos de los
alimentos que se consumen, y que se procesarían y
emplearían después ante una nueva ingesta de comida de
manera que se activen circuitos para aumentar o disminuir la
sensación de apetito (por comparación del contenido
calórico aprendido y el consumido).
INSULINA Y PLASTICIDAD SINÁPTICA
La expresión de receptores de insulina en el hipocampo ha
llamado la atención de los investigadores por sus posibles
papeles sobre el aprendizaje y la memoria.
Tanto la memoria declarativa como la no declarativa se relacionan con
la formación del hipocampo y se codifican mediante un alfabeto
molecular complejo y redes neuronales extensas
33.
Zhao et al.
9 demostraron un incremento en la
concentración de mRNA (RNA mensajero) del RI en el hipocampo de
ratas (cepa Wistar) luego de entrenarlas en laberintos de agua;
mostraron además, en pruebas in vitro, que la actividad tirosina
quinasa del receptor era mucho mayor en los ratones entrenados. El
hipocampo es un área de gran importancia en los procesos de
aprendizaje y estas evidencias sugieren un papel para la insulina sobre
los procesos de formación de la memoria
10.
Estudios en moluscos marinos del género Applysia muestran que la
insulina causa un aumento rápido en el nivel de calcio
intracelular en ausencia de potenciales de acción. Este calcio
proviene de un conjunto (pool) independiente al liberado por
acción del IP3 (trifosfato de inositol) ya que la
administración de antagonistas del receptor de IP3 en el
retículo endoplásmico no altera los aumentos de calcio
debidos a la señal de la insulina. El aumento del calcio permite
entre otras actividades la liberación de vesículas
sinápticas (también ocurre la activación de
proteínas relacionadas con la regulación de la
trascripción genética y la activación de otras
proteínas como la CAMKII)
34.
Los modelos en ratas Wistar muestran detalles interesantes. Un estudio dirigido por Babri et al.
34
indica que la insulina podría relacionarse con los procesos de
consolidación de la memoria. En otro estudio de Dou et al.
35
con ratas diabéticas (por administración de
estreptozotocina) sometidas a tareas de memoria espacial, se demuestra
que si bien la adquisición de memoria en estas ratas es normal,
si ocurre una alteración de los procesos de consolidación
de la memoria a largo plazo; el aumento en la actividad del RI, de la
cantidad de Shc unida a la membrana (estado activo), de la actividad de
la ERK 1/2 y de la actividad de Akt se relacionan con la
potenciación de la memoria a largo plazo
36.
Los estudios en seres humanos arrojan también resultados que
refuerzan la idea de las acciones de la insulina sobre los procesos de
la memoria. En un estudio donde se sometió a condiciones de
hiperinsulinemia a un grupo de individuos con EA, se observó que
las tareas de memoria declarativa mejoraban considerablemente
comparados con el grupo control, de manera selectiva e independiente de
los niveles de glucosa en la sangre
37. Otros estudios comunican también mejoras en los procesos de memoria declarativa
29.
De igual forma, la insulina por vía intranasal mejora la
atención selectiva y facilita codificar informes importantes al
modular la recaptación de noradrenalina en el hipocampo
38.
La insulina puede incrementar el número de los receptores de
GABAA (receptores para ácido
γ-aminobutírico) disponibles
en la membrana postsináptica sin que su síntesis
esté comprometida, es decir, la señal de la insulina
induce la activación de sistemas complejos de
señalización intracelular como el sistema de las
ubiquitinas para reclutar y organizar el tráfico de receptores
39;
inhibir la actividad tirosina quinasa de la subunidad b del RI resulta
en la interrupción del aumento de receptores de GABAA en la
membrana postsináptica cerca de los sitios de liberación
de neurotransmisores desde la membrana presináptica
40.
Los cambios en la efectividad sináptica que se consideran
sustrato molecular de los procesos de la memoria, se deben en parte al
aumento de la disponibilidad de receptores de las sinapsis
33.
El RI se expresa densamente en las sinapsis y en algunas regiones de
las dendritas en las neuronas de muchas regiones del encéfalo
13;
y el RI, el IRS y la actividad de tirosina quinasa del RI se han podido
caracterizar en las mismas regiones y demostrar su
co-localización
14. La insulina fosforila (vía
RI) a la PDK1, Akt, mTor (blanco mamífero de rapamicina) y
4E-BP1. El 4E-BP1 actúa como un represor de la
transcripción que al ser fosforilado cesa su actividad
represora, y se convierte en un punto de modulación de la
expresión de genes necesarios para la generación de
memoria; así, por lo menos a nivel del hipocampo, la insulina
por la ruta PI3K/Akt/mTor modula la disponibilidad de proteínas
del sinaptosoma como la PSD-95 (proteína de densidad
postsináptica 95) que eleva la sensibilidad del NMDA-R (receptor
de glutamato tipo N-metil-D-aspartato)
41. Por otra parte,
las señales que envía la insulina (ERK, PI3K, aumento del
calcio intracelular y la activación de sus diversos blancos como
la CAMKII, proteínas reguladoras del tráfico vesicular y
el CREB) a nivel del hipocampo son comunes con los procesos moleculares
que ocurren durante la formación de la memoria y su
potenciación largo plazo
42.
La activación del receptor de glutamato tipo NMDA parece
aumentar la disponibilidad del IRSp53 en las espinas
dendríticas. La administración de antagonistas de la PKC
(activada por el NMDA-R) conduce al descenso de su
concentración. El mecanismo de reclutamiento del IRSp53 se
relaciona con la actina y bien podría actuar en procesos de
maduración sináptica
43.
La magnitud de los hallazgos abre puertas esperanzadoras para el
tratamiento de los trastornos cognitivos. Sin embargo, los mecanismos
son complejos y aún poco comprendidos; se requieren más
estudios para establecer la totalidad de los efectos de la insulina
sobre la función cognitiva
44. Los principales sucesos moleculares ya explicados se resumen en la
Figura 1.
Los defectos de la acción de la insulina cerebral pueden provocar el desarrollo de procesos neurodegenerativos
La insulina parece cumplir un papel importante en el funcionamiento
normal de las neuronas. Las anormalidades en sus actividades se han
relacionado con la EA3, el mal de Parkinson
45 y la depresión
46. En lo que resta del artículo se analizarán las implicaciones para la EA.
La EA muestra un patrón degenerativo asociado con deficiencias
de la función cognitiva. La EA es la demencia mas común
entre los adultos mayores; cerca de cuatro millones de personas en los
Estados Unidos tienen EA y su costo aproximado es de cien billones de
dólares anuales
47. La incidencia de la enfermedad
aumentará con los años y los esfuerzos dirigidos a la
búsqueda de nuevos tratamientos se justifican ampliamente
48.
Se han descrito anormalidades estructurales a nivel del hipocampo,
corteza entorrinal, amígdala, núcleos basales,
núcleo anterior del tálamo y neocorteza. Pueden
distinguirse agregados compuestos sobre todo de proteína
β-amiloide (4kDa) que resulta del clivaje de la proteína
precursora de amiloide (PPA). La PPA es miembro de una familia de
proteínas relacionadas también con la enfermedad (APLP1 y
APLP2) codificadas por genes ubicados en el brazo largo del cromosoma 21
49.
La presenilina 1 (PSNE1) y 2 (PSNE2), la APOE4 (apolipoproteína
E4), junto con la PPA parecen conferir susceptibilidad genética
para la EA
50.
A nivel de la neurona se identifican «ovillos» de
proteína TAU hiperfosforilada. La TAU es una proteína de
50 a 65 kDa asociada con los microtúbulos que cumple importantes
funciones en la organización del citoesqueleto neuronal y el
tráfico vesicular
51. También se aprecian distrofia neurítica, pérdida de sinapsis y muerte neuronal
52,53.
Insulina y EA.
¿es la EA una diabetes mellitus tipo 3? Cuando se comparan
individuos diabéticos con personas sanas se aprecian las
alteraciones cognitivas con mucha más ocurrencia en los enfermos
54.
En general la resistencia a la insulina se asocia con la EA
independientemente del fenotipo APOE4 (que confiere susceptibilidad a
la enfermedad y se asocia con 50% de los casos de la EA, este hecho,
refuerza la necesidad de buscar otras causas a la enfermedad); en los
agregados
β-amiloides se depositan productos glicosilados. La EA
podría desarrollarse como una resistencia neuronal a la
acción de la insulina
2.
La insulina aumenta la captación de lipoproteínas mediada
por APOE en el tejido nervioso a través de la proteína
relacionada con el receptor de lipoproteína (LRP), la LRP
degrada la PPA. La insulina también afecta los niveles de
acetilcolina en el hipocampo y reduce la fosforilación de las
proteínas TAU. Se han informado algunas diferencias de las
acciones mediadas por la insulina entre los géneros
55.
Estudios de tejido cerebral post-mortem muestran una disminución
considerable en la densidad de los RI en personas con
diagnóstico de EA, sumado a indicios de la disminución de
la actividad tirosina quinasa del receptor sin que las concentraciones
para otros factores neurotróficos, IGF-I e IGF II se encuentren
alterados revelando un mecanismo específico para la insulina
56.
La hiperinsulinemia periférica crónica causa una
regulación hacia abajo -downregulation- del transporte de
insulina a través de la BHE lo cual explicaría los
niveles disminuidos de insulina encontrados en los cerebros de los
pacientes con EA. Como resultado hay un descenso en la señal de
la insulina hacia las neuronas que genera desequilibrio en liberar
neurotransmisores, una señal de supervivencia neuronal
defectuosa y mala regulación de las enzimas degradantes de
insulina
57,58.
Las enzimas degradantes de insulina (EDI) son Zn2+-metaloproteasas de
113 kDa, altamente conservadas a lo largo del proceso evolutivo,
presentes sobre todo en el medio extracelular y peroxisomas. Los
sustratos para las EDI son la cadena
β de la insulina, los
péptidos
β-amiloides (AB), la amilina y el glucagón. Las
EDI degradan AB (variantes 1 a 40) con un pH óptimo de 4 a 5.5
59. Por tanto las EDI están directamente comprometidas en el aclaramientode los agregados de
β-amiloides
60 y, en neuronas en cultivo, son capaces de disminuir la toxicidad debida a los AB
61.
Las EDI reconocen una secuencia homóloga en la insulina y los AB
(residuos 16 a 25 de los AB y 21 a 30 de la cadena B de la insulina) de
manera mucho más ávida por la insulina que por los AB
62.
Los niveles de EDI en el hipocampo descienden con la edad lo que
explicaría su susceptibilidad a la acumulación de AB de
esta región comparada con el cerebelo que conserva altos niveles
de EDI
63. Algunas variantes de EDI (EDI_7, EDI_9, EDI_14)
parecen conferir susceptibilidad genética adicional a la
acumulación de los AB
64-66; una actividad disminuida de las EDI se correlaciona con un alza en los niveles de AB
67.
La resistencia a la insulina promueve la acumulación de AB por
descenso de la actividad de las EDI. La insulina activa a las EDI y los
bajos niveles de insulina informados en los pacientes con EA pueden
explicar una activación menor de las EDI y mayor
acumulación de los AB. Los AB impiden la acción de la
insulina, pues forman un círculo vicioso que termina con la
producción de más AB
68. El aumento de los AB
es capaz también de aumentar la concentración de
acetilcolinesterasa consistente con los niveles bajos de acetilcolina
típicos de la EA
55.
Por otra parte los modelos en ratones con EA muestran que ante el
descenso de la concentración de insulina cerebral sus niveles de
GSK-3 aumentan, y consigo, los niveles de proteína TAU
fosforilada; esto conduce a desórdenes del tráfico
vesicular y lleva a muerte neuronal
55. La inyección
de inhibidores específicos de la PI3K y la PKC resulta en un
alza en la actividad de la GSK-3 un día después; se
encuentra un aumento en la concentración de TAU fosforilada en
Ser 199/202 que eleva así la susceptibilidad para formar ovillos
de proteínas TAU
69.
El debate sobre si la EA se puede clasificar como una clase de diabetes
está abierto. Aún se desconocen muchos de los mecanismos
moleculares que relacionan la EA con la resistencia a la insulina, sin
embargo, son interesantes las perspectivas que se abren a la luz de los
conocimientos actuales.
HORIZONTES FUTUROS
Si bien queda mucho por descubrir, los conocimientos actuales acerca de
la acción de la insulina sobre el sistema nervioso central
permiten abrir nuevos horizontes en el tratamiento de la obesidad, las
enfermedades neurodegenerativas y ciertas deficiencias cognitivas.
El papel modulador de la insulina en el ciclo apetito-saciedad es un
punto susceptible para el desarrollo de estrategias basadas en su
acción sobre el hipotálamo tendiente al tratamiento de
los desórdenes de la alimentación.
La protección que confiere la insulina sobre las neuronas se
podría emplear en el tratamiento de pacientes que han sufrido
isquemia cerebral para mitigar los daños estructurales y
neuronales.
Las mejoras de las tareas cognitivas observadas incluso en pacientes
con Alzheimer han llevado a pensar su uso para mitigar las deficiencias
en las funciones ejecutivas que se presentan en la enfermedad.
Asimismo, se ha planteado la posibilidad de potenciar la acción
de las enzimas degradantes de insulina (bien sea por terapia
génica o por inducción enzimática) como mecanismo
para reducir los niveles de AB.
Recientemente Burns et al.
70 presentan los resultados de un
estudio que incluyó a 31 individuos sin demencia y 31 con EA en
estadío temprano. Ellos informan que los niveles de insulina se
relacionan de manera directa y proporcional con el volumen del cerebro
y la presencia o no de atrofia hipocampal. También encuentran
que los niveles altos de insulina se asocian con un mejor
comportamiento cognitivo global
70.
Por otra parte Reger et al.
71 estudian la
administración de insulina por vía intranasal (20 UI) en
personas con EA en estadío temprano o con MCI (alteración
cognitiva leve) comparándolas con un grupo placebo. El
tratamiento con insulina no sólo mejora el perfil cognitivo sino
además, modula los niveles de AB postpandrial vía
reducción de los niveles de cortisol.
Otra aproximación terapéutica que ha sido propuesto a la
luz de los hallazgos en esta revisión es el uso de
tiazolindinedionas. En una revisión sistemática de la
literatura que realizaron los autores de este artículo
(información no publicada) no se encontró ningún
beneficio con este tratamiento. La limitación más
importante de todos los estudios incluidos es que el manejo
está dirigido a individuos con diagnóstico de EA y el
tratamiento con estos fármacos podría ser útil
sólo en casos pre-clínicos de la entidad.
CONCLUSIÓN
- La insulina actúa como un factor
neurotrófico indispensable para la supervivencia neuronal; es un
integrador de señales centro-periferia a nivel
hipotalámico y parece relacionarse con el aprendizaje del
contenido de calorías de los alimentos.
- Los procesos de formación de la memoria se ven
también influidos por la insulina aunque aún se
desconocen muchos de los mecanismos por los cuales ésta ejerce
la modulación.
- Por último, es importante enfatizar las
implicaciones de estos avances en la comprensión de enfermedades
neurodegenerativas como la EA que pueden derivar en mejores
tratamientos y en general un mejor pronóstico para quien sufre
la enfermedad.
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos a nuestros compañeros Julián David Jaimes,
Manuel Fernando Pineda y Jairo Andrés Virviescas la lectura del
manuscrito.
REFERENCIAS
1. Wickelgren I. Tracking insulin to the mind science. Science. 1998; 280: 517-9.
2. Kuusisto J, Koivisto K, Mykkänen L, Helkala EL, Vanhanen M,
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population based study. BMJ. 1997; 315: 1045-9.
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LISTA DE ABREVIATURAS
EA: Enfermedad de Alzheimer; APOE4: Apolipoproteína E4; BHE:
Barrera hemato-encefálica; RI: Receptor de insulina; kDa:
Kilodaltones; IRS: sustrato del receptor de la insulina; PI3K:
Fosfatidil inositol 3 quinasa; PIP2: Fosfatidil inositol 4, 5
bifosfato; PIP3: Fosfatidil inositol 3, 4, 5 trifosfato; PKB/akt:
Proteína quinasa B; PDK1: Quinasa dependiente de 3
fosfoinositido; ASK1: Quinasa reguladora de la señal de la
apoptosis 1; GSK3: Quinasa de la glicógeno sintasa 3; MAP:
Proteína activada por mitógenos; Grb2: Proteína de
unión al factor de crecimiento 2; GDP: difosfato de guanosina;
GTP: Trifosfato de guanosina; Elk1: precursor del receptor efrina 1;
SRF: Factor de respuesta al suero; FLIP: Proteína inhibidora de
la enzima convertidora de Interleuquina 1 β similar al dominio de
muerte asociado a FAS; POMC: Propiomelanocortina; α-MSH: Hormona
estimulante de los melanocitos; GABA: ácido
gamma-aminobutírico; GnRH: Hormona liberadora de gonadotropinas;
mRNA: Ácido ribonucleico mensajero; IP3: Trifosfato de inositol;
CAMKII: calcio-calmodulina quinasa II; mTOR: blanco mamífero de
rapamicina; 4E-BP1: proteína de unión al factor de
iniciación eucariota 4E-1; PSD-95: Proteína de densidad
postsináptica 95; NMDAR: receptor de glutamato tipo N-Metil-D
aspartatO; CREB: proteína de unión al elemento de
respuesta al AMPc; IRSp53: sustrato del receptor de insulina p53;
PSNE1/2: presenilinas ½; LRP: receptor de lipoproteína;
IGF-I: Factor de crecimiento similar a la insulina; ED: enzimas
degradantes de insulina; AB: amiloide β.