Adolescencia: cambios bio-psicosociales y salud oral
Ana Cristina Mafla, OD, MSP*
* Directora Grupo GIOD, Facultad de Odontología, Universidad Cooperativa de Colombia, Seccional Pasto, Colombia.
e-mail: anamafla1@telecom.com.co
Recibido para publicación agosto 23, 2006 Aceptado para publicación enero 31, 2008
RESUMEN
Introducción: En
odontología, los adolescentes son un grupo de referencia
importante, pues en este período ocurren las principales
variaciones dentales-maxilares y se consolida la identidad que
definirá una actitud hacia la salud oral en el futuro.
Metodología: En
la base Pubmed del National Center for Biotechnology Information, se
hizo una búsqueda de artículos de 1997 hasta 2007, para
obtener datos sobre adolescencia en un plano bio-psicosocial. La
bibliografía consultada se limitó a los idiomas
inglés y español.
Resultados: Los cambios
hormonales incrementan peso, talla, masa muscular y ósea, e
incluyen la adquisición de los caracteres sexuales secundarios.
En relación con la salud oral, la incidencia de caries y
enfermedad periodontal aumenta durante estos años. En
términos de las características psicosociales, los
adolescentes afirman su identidad en este tiempo. Hay una
evolución del autoerotismo a la heterosexulidad, muestran
fluctuaciones de humor, actitudes sociales reivindicatorias, y hay una
separación progresiva de sus padres y preferencia por asociarse
con sus pares. Estos cambios pueden llevar a problemas como
alcoholismo, uso de sustancias psicoactivas y embarazo.
Conclusiones: Los
adolescentes sufren cambios físicos y emocionales importantes.
La adolescencia es una edad crítica, y por este motivo es
indispensable poner especial atención, dados su complejidad e
impacto sobre distintos aspectos de la salud oral. Sería
válido aplicar estrategias practicadas en otros países
para mejorar la salud bucodental durante estos años, p. e,
incluir enseñanzas sobre la adolescencia en los programas de
salud a nivel universitario.
Palabras clave: Adolescentes; Cambios biológicos; Cambios psicosociales; Salud oral.
Adolescence: bio-psychosocial changes and oral health
SUMMARY
Background: In
dentistry, adolescents are an important reference group, since during
this period the main dental and maxillary changes occur and their
identity is consolidated, which will define their future attitude
towards oral health.
Methodology: In the
years of 1997 through 2007, the National Center for Biotechnology
PUBMED data base was searched for articles about adolescent
bio-psychosocial features. The search was limited to articles in
English and Spanish.
Results: Hormonal
changes increase weight, stature, muscular and bone mass, and include
the acquisition of the secondary sexual characteristics. Regarding oral
health, the incidence of dental caries and periodontal disease peaks
during these years. In terms of psychosocial characteristics,
adolescents solidify their identity in this time. There is an evolution
from an auto-erotic focus to heterosexuality, show emotional
fluctuations, vindicatory social attitudes, and there is a progressive
separation from their parents and preferential association with their
peers. These changes can lead to problems such as alcoholism, use of
psychoactive substances and pregnancy.
Conclusions:
Adolescents undergo substantial physical and emotional changes.
Adolescence is a critical age, for that reason it is important to pay
special attention to it, as this period is complex and has an impact on
several aspects of oral health. It would be valid to utilize the
strategies practiced in other countries to help oral health outcomes
during these years, i.e., the inclusion of teaching sessions on
adolescence in health programs at university level
Keywords: Adolescents; Biological changes; Psychosocial changes; Oral health.
La odontología tiene como misión, prevenir, mantener y
devolver la salud oral a las personas para mejorar su calidad de vida.
Continuamente se deben adaptar diversos aspectos de esta
profesión para conseguir este objetivo y de manera especial en
los llamados grupos de «riesgo». Estos grupos se denominan
así por tener ciertas características que facilitan el
establecimiento de enfermedades orales con mayor frecuencia. Uno de
ellos, es el de adolescentes, quienes atraviesan por una fase de
cambios dramáticos que aunados a las particularidades de cada
cultura, se convierten en un reto para la práctica.
Las características de crecimiento y desarrollo en este grupo y
su impacto psicosocial son muy importantes para la profesión,
porque al finalizar la madurez biológica en términos
dento-faciales, más la consolidación de hábitos de
higiene saludables, se reflejan sobre el aspecto físico del
adolescente, área muy valorada por él, que repercute de
manera directa sobre su autoestima y posterior interacción
social. En este sentido, el adolescente en los últimos
años, ha sido parte de fenómenos como la
globalización, donde se promueve la cultura de la
«belleza» con mayor intensidad que en años
anteriores. Por tanto, es llamativo observar cada día más
jóvenes con cirugías estéticas, tratamientos
ortodónticos, y otros procedimientos cosméticos, en los
que no se perciben la responsabilidad o las implicaciones éticas
cuando no es realmente necesario.
El adolescente durante muchos años también se
relaciona con diversas alteraciones dento-faciales. Las encuestas en
Estados Unidos mostraron la tendencia de caries dental de los
últimos 30 años en niños, e informaron que al
final de la década de 1980 aunque 75% de los niños en
edades de 5 a 11 años estaban libres de la enfermedad, casi 70%
de los de 12 a 17 años la presentaban; también se
afirmó que 25% de los niños y adolescentes entre los 5 y
los 17 años tenían en 80% caries en dientes permanentes y
que a los 17 años 40% de la población contaba con 80% de
caries
1. En Colombia, el último informe emitido por el ENSAB III publicado en 1999
2,
muestra un cambio de índice de cariados, obturados y perdidos
por diente (COP-D) de los 12 años con un valor de 4.8 a 9.4 para
edades de 15-19 años. Los anteriores hallazgos ilustran los
cambios que emergen en este período de vida.
En un estudio en Aarhus
3, Dinamarca, la condición
periodontal con bolsas entre 4 y 5 mm de un grupo de población
de 14 a 16 años fue 68%, y con bolsas superiores a estos valores
fue 6%. En el país, en adolescentes de estas edades, se
identificó que 33% tenían pérdida de
inserción lo que significa presencia de enfermedad periodontal.
Es posible que esta enfermedad con y sin pérdida de
inserción supere 50%, si se tiene en cuenta que el dato para los
años de 1977 a 1980 fue 93%. Otra condición relevante es
el trauma dental; en una investigación en Tailandia
4
en 2006, se encontró que 35% de los niños de 11 a 13
años lo tenían; de ellos 45% eran hombres, porcentaje
casi dos veces mayor que las mujeres, quienes presentaron un 25%;
además se observó que la prevalencia de trauma aumentaba
con la edad.
Debido a que en esta etapa de la vida concluye el cambio de
denticiones, se hace indispensable un diagnóstico más
preciso sobre problemas de oclusión y pérdida
congénita de dientes. Por tanto, se ha establecido que
alteraciones como la maloclusión en los adolescentes es elevada,
como lo comunica el estudio de Rwakatema et al.
5, en 2006
para edades de 12 a 15 años de Moshi, Tanzania, cuya prevalencia
fue 98%, aunque no implicaba un tratamiento con grandes movimientos de
ortodoncia. Por otra parte, la investigación de Altug-Atac y
Erdem
6, en 2007 en niños de Turquía
relacionada con la pérdida congénita de dientes,
encontró que las anomalías en el desarrollo dental eran
muy frecuentes, y entre ellas la principal era la hipodoncia. En los
tejidos articulares y musculares, también se observó que
62% de un grupo de adolescentes de 17 años de la municipalidad
de Skelleftea, Suecia, tenía una disfunción en la
articulación temporo-mandibular (ATM)
7.
Otras situaciones que comprometen al adolescente y que son parte del
medio en que se vive, son el consumo de alcohol, cigarrillo y ciertas
sustancias psico-activas, además de desórdenes
alimenticios, y embarazos a temprana edad. Como se puede percibir, cada
situación es más compleja de lo que se observa a primera
vista para los adolescentes. Por lo anterior y después de
consultar literatura donde se demuestra que la adolescencia es un punto
crítico en el desarrollo integral del ser humano, se plantea en
este artículo promover la solución de estas preguntas:
¿Cuáles son las características bio-psicosociales
del adolescente? y ¿Cómo éstas influyen en la
salud oral?
METODOLOGÍA
Para responder a tales preguntas, se hizo prioritario conocer desde
varios enfoques los aspectos más relevantes de esta etapa de
desarrollo. El presente artículo se divide en tres secciones, la
primera se refiere a una explicación sobre cambios
biológicos normales, en estructuras maxilo-faciales, y
principales alteraciones de la salud bucodental del adolescente; la
segunda se relaciona con su comportamiento e interacción social,
y por último a través de la discusión, se fijan
los vínculos entre las anteriores etapas y se determinan
propuestas para un manejo oportuno desde el punto de vista de la
odontología.
Se indagó en la literatura con el fin de recopilar la
información necesaria para realizar un análisis sobre el
desarrollo bio-psicosocial de los adolescentes. Con este objetivo, fue
indispensable observar su crecimiento físico normal así
como datos estadísticos que mostraran las principales
alteraciones en salud oral de este grupo, basadas en lo establecido por
la American Academy of Pediatric Dentistry (AAPD)
8. A
través de la base de datos Pubmed del National Center for
Biotechnology Information, se hizo una búsqueda de
artículos durante los años de 1997 a 2007
básicamente, aunque también se tomaron conceptos de
autores pioneros en temas relevantes para el trabajo. En la estrategia
se introdujeron términos generales y específicos sobre la
adolescencia y odontología, con un vocabulario identificado por
la base de datos. Todo se efectuó a través de palabras
clave y según los grupos de enfermedades orales como lo
establece la AAPD.
Para complementar evidencias de este grupo en países de
América Latina se evaluaron otras fuentes secundarias en
inglés y en castellano, que no aparecen en la anterior base de
datos; también se incluyeron artículos, libros, o
informes de sociedades, así como estadísticas nacionales.
De la misma manera, fue necesario estudiar y ampliar los conocimientos
sobre el desarrollo psicosocial desde diferentes teorías. Se
retomaron autores como Bianculli
9 y otros que analizan
características propias del adolescente, en relación con
lo social y a su entorno, además, desde un marco que va
más allá de los cambios netamente fisiológicos.
RESULTADOS
La adolescencia es un período bio-psicosocial entre los 10 y los
20 años, donde tienen lugar modificaciones corporales y
adaptación a nuevas estructuras psicológicas y
ambientales que conducen de la infancia a la adultez
9. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasifica en tres
estadíos: pubertad, adolescencia y juventud. La pubertad se
define como el conjunto de modificaciones puramente orgánicas,
comunes a todas las especies con fenómenos neuro-hormonales y
antropométricos; la adolescencia, es el período de
transición bio-psicosocial que ocurre entre la infancia y la
vida adulta; y la juventud es el estado que abarca los momentos
intermedios y finales de la adolescencia así como los primeros
de la edad adulta, y en un encuadre social comprende los grupos etarios
entre los 15 y los 25 años.
Cambios biológicos del adolescente. Los
adolescentes son un grupo emergente, que tendrá interacciones
sociales importantes mediadas por sus cambios, que
experimentarán en los años de pubertad, por medio de un
rápido crecimiento debido a mecanismos hormonales que van a
permitir ese paso de la niñez a la adultez, y de la misma manera
de una etapa no reproductiva a una reproductiva.
Los cambios hormonales hacen posible el aumento de peso, talla, masa
muscular y ósea, e incluyen la adquisición de los
caracteres sexuales externos o secundarios propios de cada sexo, el
tiempo en el que suceden varía entre individuos y etnias. Estos
cambios en la composición del cuerpo comprenden la
distribución de la grasa, fenómeno que se extiende
durante la etapa de la pubertad y el marcado dimorfismo sexual. La
regulación hormonal del crecimiento y las alteraciones del
cuerpo dependen de la liberación de gonadotropinas, leptina,
esteroides sexuales y hormonas del crecimiento. Es muy probable que las
interacciones entre estas hormonas sean más importantes que sus
principales efectos, y que las modificaciones en el cuerpo y la
distribución regional de la grasa, realmente sean signos que
alteran los ejes de las hormonas periféricas y neuro-endocrinas,
procesos magnificados en la pubertad, pero que probablemente sean el
eje de toda la vida, desde el crecimiento fetal hasta el envejecimiento
10.
En este período otros órganos cambian, así el
corazón, los pulmones, el hígado y los riñones
también experimentan el máximo crecimiento en la
pubertad, lo mismo que los músculos, cuyo crecimiento es
influido por la testosterona que participa también en los huesos
y la pérdida simultánea de grasa en las caderas. Los
músculos tienen mayor desarrollo en el hombre; sin embargo,
en las mujeres es la grasa corporal, porque existe un mayor
porcentaje de agua; en ellas, p.e., este disminuye entre los 12 y 18
años de 61% a 54%, mientras en el hombre pasa de 61% a 65%.
También se ha establecido que esta grasa aumenta hasta en 120% y
guarda relación con su funcionamiento hormonal, por eso cuando
en una anorexia nerviosa se pierde grasa por debajo de 17% se asocia
con desaparición de los períodos menstruales.
Los primeros cambios que se producen en el sexo femenino son la
aparición de las mamas, estimándose entre 5 y 9
años el tiempo total para su desarrollo, seguido en el mismo
año por el vello púbico y algo más tarde por el
vello axilar. La aparición del vello en el pubis es muy
variable, puede estar al principio o mostrarse más adelante
coincidiendo con el pleno crecimiento de las mamas. En general la
primera menstruación o menarquia se produce 2 años
después de iniciarse el desarrollo mamario. En los hombres, la
primera manifestación es el aumento de tamaño de los
testículos y escroto, así como el vello púbico,
posteriormente el pene inicia el alargamiento. El vello axilar suele
desarrollarse al año y medio o dos años más tarde
y posteriormente cambia el tono de voz.
En las mujeres existen hormonas relacionadas con estos cambios como la
hormona folículo estimulante (FSH), que estimula el desarrollo
ovárico; la luteinizante (LH), que interviene en el desarrollo
de células del ovario, el estradiol, que estimula el desarrollo
de las mamas; la testosterona que acelera el aumento de la talla y
promueve la producción de grasa en las glándulas
sebáceas, y los andrógenos suprarrenales, que estimulan
el vello pubiano y la talla, influyen en el acné, en la
sudoración y olor corporal. En los hombres, la FSH estimula la
producción de espermatozoides; la LH las células de los
testículos; el estradiol acelera el crecimiento de los huesos;
la testosterona, promueve el incremento de la talla; también
interviene en todo el aparato genital, modifica el tono de voz, y
aumenta el deseo sexual; además favorece la producción de
grasa en las glándulas sebáceas, e influye sobre las
glándulas del sudor como los andrógenos suprarrenales,
quienes igualmente estimulan el vello pubiano y la talla
11.
En el campo de la odontología, el adolescente presenta cambios
en el crecimiento maxilar y en las estructuras dentarias. El proceso de
crecimiento como lo afirma Enlow
12 se basa en lograr un
equilibrio funcional y estructural, cualquier alteración
anatómica afectará la armonía, el equilibrio y el
resultado de este proceso. Entre los 5 y 7 años, el crecimiento
maxilar se caracteriza por un aumento en el desarrollo de las cavidades
para-nasales por el recambio de la dentición. El crecimiento
transversal se completa alrededor de los 2 años, luego vienen el
desarrollo vertical y anteroposterior que termina entre los 8 y los 12
años. El seno maxilar, al final, termina su desarrollo con la
erupción de todos los dientes. Una vez que se ha completado este
paso el adolescente es susceptible como en otras etapas de su vida a la
evidencia de alteraciones anatómicas, que quizás, algunas
de ellas, pueden ser el resultado de malformaciones en la niñez.
Por otra parte, el surgimiento de enfermedades orales en esta etapa de
la vida, podría ser el efecto de la presencia de placa
bacteriana. Esta es una biopelícula, y se define como una
estructura que coloniza una amplia variedad de superficies presentes, y
está compuesta por microcolonias de células microbianas
adherentes y una matriz acelular. Es importante considerar que la
microflora oral lucha constantemente para sobrevivir en un ambiente
difícil por que está expuesta a cambios de temperatura,
pH, viscosidad, y composición química de la comida que se
ingiere. Al grupo de adolescentes, se le adiciona los cambios
hormonales que generan una mayor respuesta inflamatoria ante la
presencia de esta placa o biopelícula.
La American Academy Pediaric Dentistry (AAPD), en su Guía
Clínica de Cuidados de Salud Oral para los Adolescentes,
estableció las principales alteraciones para sus posibles
cuidados. En el
Cuadro 1, se especifican
el tipo de enfermedades y los tejidos comprometidos, como dientes,
encías, armonía oclusal, la articulación
temporo-mandibular (ATM).
Caries dental. El
diagnóstico inicial de caries dental se define como la
microdisolución del esmalte subyacente por bacterias anaerobias,
porque el ambiente favorece su evolución, y da como resultado la
fuerte adhesión bacteriana a este tejido, que puede conducir a
la destrucción parcial o total de los dientes.
La caries ha sido una enfermedad, de grandes repercusiones
epidemiológicas en la población de todas las edades. En
el informe del año 2000 de la OMS, el índice COP-D
(dientes cariados, obturados y perdidos por caries) en edades de 12
años y para diferentes regiones, los valores encontrados fueron
de 3.5 para América, 2.7 para Europa, 2.3 para el
Pacífico Oriental y valores menores para Oriente Medio,
África y Sudeste Asiático
13. De forma puntual,
en países como Estados Unidos, la prevalencia de caries
para el año 2004, en la edad de 15 años fue 61%
14.
En Latinoamérica, se ha observado una disminución de la
severidad en los últimos 30 años, para edades de 11 a 13
años
15. A pesar de este cambio positivo, en Chiriqui
(Panamá) en 1998 el índice COP-D fue 4 para los 12
años, y 6.4 para 15 años
16 y en una población rural de Argentina en 1999 el promedio fue 6
17.
En este mismo año, el último informe del ENSAB III en
Colombia, determinó la prevalencia de caries para las
edades de 15 a 19 años en 9% y un índice COP-D de 5 y
específicamente en poblaciones como el Valle del Cauca, se
observó que la prevalencia fue 14% entre los 14 y 15 años
de edad
18.
La predicción de caries es un proceso complejo, pues hay
características que pueden pronosticar la presencia de caries en
la dentición secundaria de acuerdo con la localización de
caries previas o ciertas circunstancias. Una de ellas es la presencia
de enfermedad en alguno de los dientes temporales, y caries en todos
los dientes anteriores del maxilar.
Enfermedad periodontal. Las
enfermedades periodontales se caracterizan por afectar los tejidos
subyacentes de los dientes; las producen bacterias que forman la placa
periodontopática y su clasificación depende de la
progresión de la enfermedad, en relación con la
migración del epitelio y la pérdida de soporte
periodontal. El Research Science Therapy Committee of the American
Academy Periodontology informa que la pérdida de
inserción y de soporte óseo es poco común en esta
etapa; sin embargo, enfatiza que la progresión y frecuencia
incrementa en las edades de 12 a 17 años en comparación
con niños de 5 a 11 años. De acuerdo con el tipo de
enfermedades periodontales, a los adolescentes se les asocia más
con condiciones agudas como gingivitis, gingivitis
úlcero-necrotizante, o pericoronitis, y en menor
proporción con una periodontitis agresiva o con periodontitis
crónica. La presencia de gingivitis de un grupo de
población entre 15 a 19 años en Europa llega a 78%. En
Colombia
2 la de pérdida de inserción para esta
edad fue 33%, por lo cual se puede asumir un diagnóstico de
gingivitis, o periodontitis.
Studen-Pavlovich y Ranalli
19, mencionan que el incremento de
enfermedad periodontal en adolescentes se debe a los cambios hormonales
que sufren, porque afectan las interacciones del huésped de las
estructuras periodontales, aumentan la permeabilidad de los vasos
sanguíneos, y producen una exagerada respuesta a los
microorganismos, lo que favorece la tendencia a sangrar. Es importante
destacar que algunas causas podrían relacionarse con
malposiciones dentarias, o quizás con un cepillado
traumático. Aunque otra situación por mencionar es la
relación existente entre su desarrollo y diversos factores
ambientales como los aspectos socio-económicos, de
comportamiento, y psicológicos sobre la aparición de esta
enfermedad.
Maloclusión. En
un grupo de adolescentes húngaros en edades de 16 a 18
años, 70% tenía anomalías dento-faciales, de las
cuales sólo 14% tenía apiñamiento y 17%
espaciamiento, siendo más prevalente en el maxilar que en la
mandíbula
20. En Colombia, se presentó apiñamiento en 38% en el grupo de 15 a 19 años
2.
La anterior información es necesaria para enfatizar los posibles
cambios que tengan los adolescentes, después de completar su
dentición secundaria, como las malposiciones dentarias,
inadecuada relación entre los maxilares, discrepancias en la
relación entre dientes y maxilares, malformaciones
cráneo-faciales, o desfiguramiento que pueden llevar a problemas
de orden funcional, estético, fisiológico o emocional.
Así, ciertos tipos de maloclusión como el
apiñamiento en los incisivos tendría un impacto sobre la
sonrisa, risa y el mostrar los dientes sin avergonzarse.
Alteraciones en terceros molares. La
calcificación del tercer molar en condiciones
fisiológicas comienza entre los 8 y los 10 años, la
corona termina entre los 15 y 16 años y las raíces
aproximadamente a los 25 años, con respecto a la
cronología de erupción dental. Los terceros molares
erupcionan a los 18 años, con una variación aproximada de
1 año. El tercer molar es uno de los dientes que con mayor
frecuencia no finaliza su proceso normal de erupción, provocando
alteraciones como periodontitis, caries, tumores, desbalance oclusal,
desórdenes en la ATM, gingivo-estomatitis, adenitis, celulitis,
absceso peri-amigdalino, osteítis, apiñamiento dental,
alteraciones sensitivas, trastornos sensoriales, hipodoncia, anodoncia,
agenesia y pericoronitis; condición que podría oscilar
entre 3 a 63%. Además de este tipo de anomalías, al
tercer molar se le han relacionado severas complicaciones posteriores a
la extracción.
Articulación temporo-mandibular.
Las articulaciones cráneo-mandibulares o articulaciones
temporo-mandibulares son diartrosis bicondilares cuyas superficies
óseas están separadas por un menisco interarticular
ubicado en una cápsula de carácter ligamentoso que rodea
las partes óseas y al insertarse en ellas configura una especie
de acoplamiento funcional; estas articulaciones son parte de los cinco
tipos de articulaciones presentes en el sistema estomatognático,
pero la ATM provee la principal conexión entre el cráneo,
los maxilares superiores y la mandíbula. En Colombia el informe
del ENSAB III2, mediante el Índice de Helkimo, estableció
que 47% de las personas mayores de 15 años comunicaron
síntomas subjetivos de disfunción de la ATM. Aunque no se
determinó su presencia específica en la
distribución de los grupos de adolescentes, cabe recalcar el
inicio temprano de las lesiones. Entre las de mayor frecuencia
están el síndrome de dolor muscular, disfunción en
la ATM, y el bruxismo. También se observó que el dolor
irradiado al oído, el dolor a la palpación de la ATM, la
desviación de la línea media y los defectos oclusales,
fueron las manifestaciones clínicas más representativas.
Pérdida congénita de dientes. En
estas edades se inicia y termina la madurez en términos
dentales, por tanto, se facilita un diagnóstico sobre el
número total de dientes que se tendrá en boca. Para este
efecto, se recomienda el análisis de los patrones de
erupción, con el fin de valorar una posible causa de
maloclusión futura. La ausencia de dientes en los adolescentes
se puede asociar con trauma dental, caries, periodontitis y
alteraciones de tipo congénito. La pérdida de dientes
puede traer diversos tipos de problemas, que van desde cambios en la
funcionalidad, estética y psicológicos sobre todo si el
diente o dientes faltantes están en una zona anterior. La
prevalencia de hipodoncia podría llegar a 5%, y ser más
alta en mujeres que en hombres. La ausencia de dientes que con
frecuencia se presenta son los segundos premolares mandibulares, y los
segundos premolares e incisivos laterales del maxilar superior;
condición que podría influir en la morfología
cráneo-facial. Otra situación que se puede presentar es
la oligodoncia, definida como la ausencia congénita de 6
ó más dientes donde no se incluye los terceros molares;
sin embargo, es una anomalía que no supera 0.1% en esta
población.
Erupción ectópica. Otra
de las alteraciones del desarrollo dental es la erupción
ectópica. Su detección por medio de la valoración
radiográfica, debe ser parte del diagnóstico de rutina.
La culminación del cambio de dientes temporales a los
permanentes, asociada con otros factores de riesgo particulares,
pudieran aumentar el número de erupciones inadecuadas. En edades
de 13 a 15 años la presencia de caninos ectópicos puede
llegar a 6%, siendo 67% más frecuente en el paladar. Es
común observar en la adolescencia que la erupción
ectópica del primer molar lidera una reabsorción
patológica del segundo molar del maxilar, lo que se
consideraría una advertencia cuando hay una erupción
ectópica de un canino por el posible daño a los
incisivos, siguiendo esta tendencia.
Trauma bucodental. El
trauma cráneo-facial y bucodental afecta a personas de todas las
edades, de cualquier género y cultura. Aunque este tipo de
trauma con frecuencia no es intencional y es causado por
autoaccidentes, accidentes en vehículos, caídas en
bicicleta; en niños y adolescentes se informan causas como
violencia doméstica y otro tipo de abusos. Se estipula que cerca
de 68% de niños menores de 19 años, han tenido lesiones
en tejidos blandos y 24% trauma dental; se prevé que los mismos
cuando alcanzaran edades de 16 años, 35% por lo menos
tendrán trauma una vez
21. La incompetencia labial en
general, un labio superior corto incompetente, una clase II de Angle
con resalte superior de 4 mm, o la respiración bucal, aumentan,
todos ellos, el riesgo de fractura.
El estado emocional, por otra parte, también influye. Se ha
observado que los niños ansiosos tienen más riesgo de
sufrir un traumatismo dental que los más tranquilos. Lo anterior
debido a que los niveles de catecolaminas urinarias en estos individuos
con historia previa de traumatismos dentales, tendrían valores
significativamente altos de epinefrina, en relación con los que
no tenían esta experiencia. Más adelante, se
confirmó que cerca de 46% volvían a tener una
lesión, y que los niveles de catecolaminas urinarias se
mantenían altos. También se ha mencionado que factores
personales y sociales como la ingesta elevada de alcohol en
adolescentes e historia de lesiones previas, se asocian con una alta
tasa de fracturas. Además, se ha percibido que los hijos
únicos o los de parejas divorciadas son más propensos a
fracturarse algún diente.
Dientes descoloridos o pigmentados.
En este período de vida, el proceso de maduración de los
dientes permanentes se completa, esto significa que los dientes son
susceptibles a diversos factores de riesgo, que pueden llevar a la
presencia de manchas. Uno de ellos, por ejemplo, son las tetraciclinas
de empleo en el campo médico, y en la práctica
odontológica, pues hacen un proceso de quelación de las
sales de calcio que se incorporan en los huesos y dientes durante su
calcificación. Aunque este medicamento en la actualidad ha sido
poco difundido por los profesionales y su uso se ha limitado a
enfermedades de trasmisión sexual y acné; en ciertos
grupos de población aún es de preferencia para el control
de la enfermedad diarreica aguda, cabe resaltar el fenómeno de
automedicación en estos casos. Otro factor que aumenta la
presencia de manchas es la ingesta de flúor en ciertas
concentraciones, también la desnutrición; las dos
originan hipoplasias del esmalte, aunque algunas veces no son
perceptibles.
Cambios psicosociales del adolescente. Santacruz y De Santacriuz
22,
se refieren a la adolescencia como el síndrome de la
adolescencia normal, caracterizado por la búsqueda de sí
mismo y de la identidad, necesidad de intelectualizar y fantasear,
crisis religiosas, desubicación temporal, fluctuaciones del
humor y del estado de ánimo, contradicciones de la conducta,
evolución del autoerotismo a la heterosexulidad, actitud social
reivindicatoria, tendencia grupal y separación progresiva de los
padres.
Otros autores como Bianculli
9 creen que como crisis
individual, la adolescencia es una etapa del ciclo vital, de gran
importancia, que ha sido considerada un segundo nacimiento, un nuevo
desprendimiento. El conflicto central reside en superar un
«proceso de duelo» que abarca: pérdida del cuerpo
infantil, pérdida de los primitivos vínculos familiares,
y sustitución por otros nuevos menos conocidos y pérdida
de las identificaciones y procesos mentales infantiles.
La cultura también juega un papel importante; por ejemplo, es
posible que muchos de los adolescentes, vivan en un ambiente
difícil, debido a que la crianza y los patrones culturales
tradicionales, no corresponden con su diario vivir en un mundo cada vez
más tecnológico, complejo y demandante. El aprendizaje
cultural que ellos tienen en su sociedad, también establece
patrones de su papel en el futuro además de estilos de vida, y
estilos de actuar.
El surgimiento de sub-culturas juveniles aparece también
aquí aparentemente por la exteriorización del
vacío dejado por la inseguridad colectiva y la incapacidad
familiar de ser continente de esta crisis, además de ser objeto
de inescrupulosos intereses económicos, políticos y
comerciales. Por ejemplo, el culto a la belleza, ha motivado a mejorar
la apariencia, en la que se incluye la boca. Sin embargo,
también ha atravesado límites y ha generado
colateralmente alteraciones como anemias y extrema delgadez.
El adolescente, tanto en sus conductas aceptadas, como en aquellas
penadas, es un conflictuado aspirante adulto, con la ambivalencia que
genera el temor a ser mayor por un lado y la actitud también
ambivalente de los adultos y la cultura que contestan a través
de estímulos y prohibiciones.
Se recalca que en el ámbito adolescencial el comportamiento
«normal» puede involucrar los siguientes términos:
egoístas, malgeniados, idealistas, impredecibles, divertidos,
letárgicos, irresponsables, ariscos, independientes, enojados,
irritables, dependientes, exigentes, selectivamente responsables,
taciturnos, manipuladores, desafiantes, irrespetuosos, argumentativos,
obstinados, asustados, inseguros, narcisistas, vulnerables,
hambrientos, dormilones, solapados, y distantes. Son muchas las
teorías y opiniones acerca de la adolescencia y sería
casi imposible mencionarlas todas. Sin embargo, los anteriores esbozos
permiten un acercamiento inicial para dar paso a su análisis
desde sus características durante la etapa temprana, media y
tardía.
En la adolescencia temprana, que incluye edades de los 10 a los13
años, la inteligencia se demuestra a través de la
manipulación lógica y sistemática de
símbolos relacionados con objetos concretos. El interés
hacia las partes del cuerpo, favorece la intervención en salud,
pero su pensamiento concreto previene la forma de dar la
información. En esta etapa es necesario integrarlo a la toma de
decisiones, que generen responsabilidad y a su vez autonomía.
Según Russell y Bakken
23, existen tres tipos de
autonomía, emocional, de comportamiento y de valores. En la
emocional, los adolescentes cambian la dependencia afectiva de los
padres y la trasladan a los pares.
En la adolescencia media, que va desde los 14 a los 16 años, la
disminución de su interés en el cuerpo, limita las
acciones en salud, ya que los mismos no se van a integrar a
través de la estética, sin embargo el creciente
interés en la búsqueda de pareja puede ser un objetivo
relacionado. También en esta etapa, la inteligencia se demuestra
a través del lógico uso de símbolos relacionados
con conceptos abstractos. Por fortuna, el desarrollo de este
pensamiento, puede originar la evaluación de consecuencias, y
lograr el manejo de la información de manera preventiva, por
ejemplo, con énfasis en que unos hábitos inadecuados
pueden ocasionar problemas en un futuro. Al estar muy influidos por los
pares, la intervención debe dirigirse al grupo, si dentro del
grupo hay líderes positivos, de lo contrario elegir la
intervención individualizada sería lo más
conveniente.
Por otro lado, en la adolescencia tardía, que compromete las
edades de 17 a 19 años, la comunicación se facilita,
porque existe la influencia tanto familiar como de los pares en la toma
de decisiones. Esto implica que en la adquisición y
mantenimiento de hábitos saludables pueden nuevamente intervenir
los padres. Una explicación concreta y teórica como
sustento del tratamiento se puede aceptar con mayor facilidad
así como los efectos que tendría sobre su vida.
También se enfatiza en que una de las principales tareas que
tienen los adolescentes es desarrollar habilidades para manejar sus
propias vidas, y hacer escogencias positivas y saludables. Los padres y
otras personas pueden ayudar a los jóvenes en el desarrollo del
sentido de auto-dominio, autoestima, responsabilidad y toma de
decisiones; en otras palabras, una aproximación a la
autonomía, lo que se constituye en un reto que va más
allá de la intervención puramente clínica.
Cada etapa trae nuevas crisis, de ahí la importancia de resaltar
sobre cómo se reflejarían en la sociedad, siendo de
interés para la salud pública. Se puede decir que algunas
situaciones que se mencionaran tienen relación directa con la
compresión de este tema, y son el uso de sustancias
psicoactivas, tabaco, alcohol, desórdenes de la
alimentación y embarazo en la adolescencia.
Sustancias psicoactivas, tabaco y alcohol.
El adolescente experimenta con frecuencia diversas situaciones como
parte de su proceso de crecimiento y de maduración. Algunas de
esas experiencias no suelen resolverse de modo favorable y se
convierten en factor de riesgo que no sólo afectará su
comportamiento sino otras esferas, para este caso, la salud. En un
estudio realizado por Martínez-Mantilla et al.
24, en
Bucaramanga, Colombia, en el año 2004 en edades de 12-19
años el consumo anual de alcohol en cualquier cantidad fue 66% y
16% lo fueron en otro tipo de sustancias psicoactivas donde no se
incluyó el tabaco. El hábito de fumar es una de las
principales causas de enfermedades no trasmisibles y su frecuencia
podría oscilar entre 20% y 5%, siendo más prevalente en
los hombres que las mujeres.
El abuso de tabaco, alcohol y otras sustancias psicoactivas en los
adolescentes, no sólo es importante por los daños que
puede causar en el organismo debido a efectos de toxicidad, sino desde
la salud integral en la vida. El consumo de alcohol en edades de 10
años puede ocasionar daños importantes pues afecta el
desarrollo del cerebro, p.e., el remodelado del lóbulo frontal,
en donde se comprometen la planeación, la toma de decisiones, el
control de impulsos y el lenguaje. Otro aspecto es la posibilidad de
que los suicidios podrían ser atribuibles al consumo de alcohol
y su dependencia en edades inferiores a los 20 años.
Obesidad, anorexia y bulimia nerviosa. La
obesidad es una enfermedad crónica multifactorial que se
desarrolla por la interacción del genotipo y el medio ambiente.
El conocimiento sobre cómo se produce la obesidad es incompleto,
pero es claro que el problema tiene su raíz en una
interacción compleja de factores biológicos
genéticos, psicológicos, socio-económicos y
culturales
25. En la adolescencia se da un tiempo acelerado
de crecimiento, y persiste la necesidad de aumentar el número de
calorías. Desde 1970, la incidencia de obesidad ha subido dos
veces en edades de 2 a 5 años, y en adolescentes de 12 a 19
años. La obesidad, y otros desórdenes alimentarios deben
ser de amplia consideración en este grupo.
Por otra parte, en los últimos años, ha tenido gran auge
la presencia de desórdenes en la alimentación, entre
ellos se encuentran la anorexia, la bulimia nerviosa y los
desórdenes alimenticios no especificados. Muchos se desarrollan
por causas de tipo socio-cultural, donde las comidas rápidas,
las dietas sumadas a la necesidad de mejorar la apariencia corporal han
inducido a ciertos tipos de desórdenes en la alimentación
que se vuelven riesgosos para la salud. La extremada exigencia para el
desempeño de ciertas prácticas deportivas o en el caso de
los adolescentes, la moda y unos altos estándares de belleza son
otras de las causas.
La anorexia nerviosa es un trastorno alimenticio, donde las personas no
mantienen su peso corporal mínimo, de acuerdo con un
patrón normal para individuos que tengan esa misma edad o talla.
Este desorden, puede caracterizarse porque la persona teme aumentar su
peso, además de una imagen corporal distorsionada. Las
estrategias que normalmente usan, son el consumo inadecuado de
alimentos, y la práctica de ejercicio de forma desproporcionada,
que llevan a una acelerada pérdida de peso. Infortunadamente la
anorexia nerviosa ha venido a ser parte de las estadísticas
relacionadas con salud pública y se ha estimado en países
como España en 0.3%
26.
En el caso de la bulimia nerviosa, las características se
centran en episodios incontrolados de comer en exceso seguidos
normalmente por autoinducción de vómito, y en otros casos
al mal uso de laxantes, enemas, o medicamentos que generan una mayor
producción de orina, y ayuno o ejercicio excesivo para controlar
el peso. También, cuando existe ingesta excesiva de alimentos en
un tiempo corto, normalmente menor de dos horas. La bulimia se presenta
sobre todo en mujeres, y en un estudio realizado en España, se
encontró que 2% de ellas en edades de 12 a 21 años la
presentaba
26.
Embarazo. Las
últimas estadísticas de la Encuesta de Demografía
y Salud para el 2005 en el país, informaron que el embarazo en
adolescentes ha sido mayor en la última década, valores
que han llegado a la presencia de 28 por cada 1,000 adolescentes. El
estudio de Monterrosa-Castro y Arias-Martínez, en el año
2007 en Cartagena, Colombia, entre 1993 y 2005, confirma que los
porcentajes han cambiado, y en este caso particular de 23% a 30% para
el grupo
27. Por otro parte, la evaluación de las
condiciones previas a este estado son importantes; por ejemplo, en una
investigación en Santa Marta, Colombia, también en el
año 2007, refiere que 22% de los adolescentes dicen haber tenido
ya relaciones sexuales, aunque el perfil señala una cifra mayor
en los hombres
28; esta medición podría tener
una tendencia similar en las mujeres, pues la interacción
bio-psicoafectiva se relaciona sobre todo con sus pares.
En relación con el embarazo, se ha establecido un mayor
número de complicaciones inversamente relacionadas con la edad,
y con nacimientos prematuros y de bajo peso al nacer en madres
adolescentes, también un incremento de síntomas de
depresión, durante el primer año posterior al parto,
condición favorecida por conflictos familiares, menor apoyo
social y baja autoestima. En un estudio realizado en Brasil, en el que
se analizaron las repercusiones emocionales en las madres adolescentes,
de acuerdo con variables psicológicas y
socio-demográficas, se evidenció tendencias negativas
hacia una autovaloración, y con poca o ninguna expectativa hacia
el futuro, al igual que estrés psicológico
29.
El embarazo a esta edad es el reflejo de los cambios sociales, en el
sentido de que la tolerancia de los padres o cuidadores tal vez sea
mayor. Hasta hace pocos años, embarazarse a temprana edad, era
un gran problema para la familia; lo social se equiparaba con lo
económico. Este comportamiento posiblemente quizá haya
sido un regulador para todos. Hoy las cosas han cambiado. Los padres
parecen tolerar más esta situación y responden con una
actitud menos radical. Se debe rescatar que el aspecto económico
hoy en día juega un papel importante, las condiciones de vida
han mejorado para muchos, el acceso a la educación es más
amplio, las madres adolescentes pueden seguir su estudio y el gobierno
también ha participado activamente mediante programas que acogen
este tipo de situaciones.
El Centro de Recursos para la Prevención del Embarazo en
Adolescentes (ReCAPP) en su artículo Desarrollo del adolescente
30
expone la clasificación de las etapas de la adolescencia
temprana, media y tardía, con sus aspectos biológicos y
de comportamiento.
El
Cuadro 2, permite observar que las
adolescentes, desde los 10 años se preparan para la
elección de pareja y la maternidad, sin embargo sólo
hasta los 17 y 19 años podría una mujer tener una
valoración real de su situación, una capacidad de
autodeterminación que se respalda no sólo en su madurez
física sino en la emocional y cognitiva. Este cuadro
debería complementarse con una columna que muestre cuáles
son las expectativas sociales en el desempeño de papeles de
estos grupos etarios, por ejemplo, qué debería hacer una
niña a los 10 años, posiblemente la respuesta
sería, estudiar, colaborar y jugar en casa y a los 14,
estudiar, colaborar en casa y divertirse con pares y a los 17,
posiblemente planear su futuro ocupacional, ya sea profesional o no.
Por tanto, desde nuestra cultura una persona de 17 años no
debería asumir un embarazo para el que no está preparada.
Y sí, más adelante, con mayor madurez y posibilidades,
elegir una pareja estable y tener hijos. Esto obviamente puede cambiar
para otras culturas y/o contextos, pero si esto no fuera un problema no
se habría planteado como tal.

DISCUSIÓN
La adolescencia es la primera situación en la vida del individuo
donde toma conciencia de los cambios que le ocurren con la crisis
consecuente. Que se traduce por desorganización y
reorganización del aparato psíquico, distinto en cada
sexo, pero con iguales implicaciones de enfrentamiento. Los
adolescentes oscilan entre dos espacios, uno el que termina por dejar
la niñez y otro que da paso a la adultez. La comprensión
de las características del comportamiento normal en los
adolescentes de modo definitivo favorecerá un tratamiento
más responsable, propio y de mayor impacto. De acuerdo con la
situación percibida en este informe, las relaciones del
desarrollo bio-psicosocial normal o alterado del adolescente no
sólo es de amplia preocupación para la salud
pública, sino desde el punto de vista odontológico. En
los siguientes párrafos se realizará un análisis
de esta crisis y sus consecuencias en la salud oral.
A los adolescentes, se les debe educar y motivar para mantener su
higiene oral personal, a través de la remoción diaria de
placa bacteriana, para que desarrollen un patrón similar a la de
una persona enferma o con necesidades específicas de higiene; a
esta civilización se le atribuye que la profundidad y la
estrechez de los arcos dentales de sus denticiones promueven la
retención de placa y no son conducentes o benefician la higiene
oral. Además la disminución en el funcionamiento
masticatorio por la ingesta de una dieta suave, incrementa la presencia
de enfermedades orales, en comparación con tiempos pasados que
redujeron la placa dental debido a la eliminación de surcos, por
una actividad más intensa que conducía a un desgaste
oclusal, permitiendo superficies lisas que no favorecían su
adherencia.
Los cambios en los niveles hormonales que ocurren en la pubertad,
embarazo, menstruación y menopausia, al igual que los que
suceden por el uso de anticonceptivos orales, se han asociado con el
desarrollo de enfermedad periodontal. El estrógeno, la
progesterona y la gonadotropina coriónica en el embarazo afectan
el sistema microcirculatorio por una mayor producción de
células epitelales y periocitos de las vénulas,
adherencia de granulocitos y plaquetas a las paredes de los vasos,
formación de microtrombos, disrupción de mastocitos
perivasculares, incremento de la permeabilidad y proliferación
vascular. Los patrones de gingivitis parecen seguir el ciclo normal de
los cambios hormonales y podrían verse con diversos grados de
significancia. O quizás de mayor importancia que estas
variaciones, es el cambio de microbiota, que se ha documentado en estas
alteraciones hormonales. Parece ser que el aumento bacteriano es
cíclico en la naturaleza, debido a que sigue cambios
fisiológicos normales sin traer consecuencias
31. Sin
embargo, unos hábitos inadecuados de higiene oral
modificarían este comportamiento, es el caso del recuento de
Prevotella intermedia, que sube en los cambios hormonales. La falta de
higiene favorecería la creación de nichos para que se
instale este microorganismo; al existir un mayor recuento, se originan
más oportunidades de que se establezca la enfermedad periodontal.
En un sentido psicosocial, en la adolescencia temprana, hay un
interés hacia las partes del cuerpo, esto favorece la
intervención odontológica, pero su pensamiento concreto
previene en la manera de dar la información; unas reglas que no
estén sujetas a doble interpretación son necesarias en el
discurso sobre salud bucodental. Los hábitos de higiene oral en
los adolescentes también pueden depender de la educación,
o el nivel o estatus socio-económico, y la amplia complejidad de
los problemas ocasionados por su estilo de vida, como la alta ingesta
de bebidas carbonadas, podrían aumentar el desarrollo de
erosiones dentales que favorecerían la retención de placa
dental.
En la adolescencia media, por otro lado, el interés en el cuerpo
disminuye, lo que limita la acción del odontólogo, en el
sentido de que los aspectos en salud oral, no se integrarán a
través de la estética, sin embargo, el creciente
interés en la búsqueda de pareja puede ser un objetivo
relacionado. Los adolescentes inician sus primeros contactos
corporales, a través de los besos. Esta etapa es de
interés en el plano de la odontología, porque se pueden
transmitir bacterias como Porphyromonas gingivalis, al igual que
Prevotella intermedia y facilitar el desarrollo de enfermedad
periodontal en pacientes susceptibles
32.
Aunque la presencia de caries dentales depende de hábitos de
higiene bucodental, es de importancia enfatizar que esta
práctica puede ser el resultado de costumbres familiares. En
este sentido, se dice que a pesar de reconocer la importancia de salud
oral en la salud general, la actitud hacia la misma no difiere mucho a
la de los padres, al igual que sus temores, y miedos al
odontólogo. La actitud preventiva emerge tanto en padres como en
hijos cuando hay presencia de dolor.
La adolescencia es una etapa donde se consolida el desarrollo dental y
maxilofacial, de ahí la necesidad de evaluar las alteraciones
que origina este proceso. En diferentes comunidades la
maloclusión es alta con cifras que oscilan desde 10% a 90% para
condiciones como el apiñamiento. Algunas veces ocasionan
problemas de autoestima sobre todo en este grupo cuando la
maloclusión altera su sonrisa. Debido a esta prevalencia, las
necesidades de tratamiento de ortodoncia en los últimos
años han sido mayores; los adolescentes al ser un grupo que
depende de sus pares, optan por tratamientos de ortodoncia que van
más allá de los requerimientos reales, por seguir al
grupo. Como resultado, se ha percibido la ortodoncia más como
moda que por crear una condición estética, y
fisiológica normal. Se afirma que los tratamientos de ortodoncia
han tenido poco impacto sobre la autoestima y calidad de vida en la
adultez. Las condiciones de la personalidad finalmente poco
cambiarán; los rasgos característicos
psico-biológicos son más fuertes que los ajustes
externos. Un cambio físico puede generar satisfacciones
momentáneas que luego serán asimiladas como cualquier
otro suceso de la vida.
El tercer molar se considera como uno de los dientes que promueve
distintas alteraciones loco-regionales en la cavidad oral,
principalmente las impactaciones. El síntoma por excelencia se
asocia con el dolor, que se origina sobre todo en los dientes cuya
erupción es parcial, más que por los incluidos.
Además, cuando se hacen extracciones, los terceros molares se
asocian con aumento en la fractura del ángulo mandibular.
Asimismo, este diente se relaciona con problemas ortodónticos
controversiales, que van desde ser partícipe en el
desencadenamiento de ciertas maloclusiones o en las recidivas
post-tratamientos. Su importancia en la adolescencia radica en que
culmina su proceso de formación, siendo vital una
valoración, pues el desarrollo dental está
íntimamente ligado con el desarrollo y crecimiento
cráneo-facial y llega a ser de ayuda inestimable en el
diagnóstico de ciertos trastornos del crecimiento.
Se considera que durante la época de crecimiento y desarrollo
cráneo-facial en las etapas pre-pruberal y de la pubertad, donde
prima la dentición mixta, la capa perióstica articular de
los cóndilos mandibulares aumenta de espesor y la capa de
cartílago del menisco inter-articular se adelgaza aún
más. Las trabéculas óseas subyacentes a los
tejidos blandos de los dos elementos esqueléticos se van
engrosando y se orientan hacia atrás y hacia arriba, en
dirección del crecimiento condilar. Las variaciones en la
función mandibular, los traumatismos y las enfermedades pueden
representar un papel significativo en el compromiso de los tejidos de
la ATM en desarrollo y por tanto en sus trastornos. Lo anterior es un
estímulo para evaluar las estructuras de la articulación,
al igual que las que se pueden ver en el desarrollo normal del
adolescente, por ejemplo, el aumento en la apertura máxima, el
apiñamiento anterior y las mordidas profundas, propias de
individuos con dentición permanente incrementan el riesgo de
ruidos articulares.
En relación con la pérdida congénita de dientes,
se establece que la base etiológica, en el caso de la anodoncia
se desconoce, aunque se han sugerido factores hereditarios,
ambientales, prenatales, postnatales, genéticos, cambios
evolutivos de la dentición, inflamaciones e infecciones, y
estados generalizados. La prevalencia de esta alteración en
niños oscilaría entre 6% y 8%. En orden de frecuencia la
anodoncia más prevalente es la de terceros molares, seguido por
segundos premolares e incisivos laterales superiores. En la anodoncia
el tratamiento abarca desde el diagnóstico temprano, seguido de
una secuencia adecuada que integre procedimientos multidisciplinarios
en la solución de estos problemas. La erupción
ectópica, puede promover el daño de dientes contiguos,
generando reabsorción radicular, especialmente en dientes como
el canino, el cual por su erupción tardía se posiciona en
su espacio con dificultad. Además, en el estudio realizado por
Beraud-Osorio et al.
33 en niños de 4 a 9 años
se evidenció que uno de los principales factores de riesgo
asociado con mordidas cruzadas posteriores, es la erupción
ectópica.
La presencia de manchas en los dientes es una situación que
día a día es más común en los adolescentes.
El cambio en los estilos de vida reflejados en un alto consumo de
bebidas carbonatadas, y el uso de medicamentos como la tetraciclina a
temprana edad como consecuencia de infecciones, ha llevado a que los
adolescentes las presenten ya sea de manera local o por
alteración química del esmalte en la fase pre-eruptiva.
El manejo estético de estas alteraciones debe tener
consideraciones especiales para el uso de tratamientos como el
aclaramiento dental a estas edades, ya que es importante recomendar la
precisión de las causas que han llevado a presentar dientes
descoloridos o manchados. El manejo de dientes manchados con
tetraciclina por medio de aclaramiento es uno de los más
importantes desafíos.
El trauma bucodental se presenta con mayor frecuencia en las dos
primeras décadas de la vida. En los últimos años
ha aumentado por los avances en tecnología y prácticas
deportivas de alto, y mediano riesgo en población cada vez
más joven; sin embargo, según las causas, de 16% a 25% se
presentan en el lugar que corren y juegan, seguido por accidentes
automovilísticos y después por deportes. En el trauma hay
factores predisponentes asociados con una sobre-mordida, o con
incompetencia labial y de acuerdo con su comportamiento, la
consolidación de grupos que promueve a la formación de
pandillas sinónimo de riñas y violencia callejera puede
aumentarlo. Otro aspecto importante se relaciona con la moda, el uso de
perforaciones (pearcings), que en la actualidad podría hacer
más comunes los traumatismos bucodentales, por que tejidos como
labios, lengua, dientes, úvula o frenillos y las vías
respiratorias se pueden ver afectados. Además, se le suma
condiciones como reacciones alérgicas al metal, sangrado,
recesiones gingivales, galvanismo, incremento del fluido salival,
infecciones sistémicas o dolor.
Según otros aspectos psicosociales, como el consumo de tabaco,
alcohol y sustancias psicoactivas, trastornos alimenticios y embarazos,
se puede decir que las implicaciones en salud oral son diversas. El
tabaco, el alcohol y psicoactivos se han considerado como factores de
riesgo en el desarrollo de cáncer oral, lesiones de la mucosa
oral y enfermedad periodontal. El hábito de fumar y la displasia
oral epitelial tienen una fuerte asociación con el cáncer
oral, lo que sugiere un impacto sobre la carcinogénesis previa a
una trasformación maligna. Sin embargo, las bebidas
alcohólicas se asocian más con el cáncer oral que
a la displasia oral epitelial, particularmente en elevados niveles de
consumo. En relación con la presencia de enfermedad periodontal,
fumar altera la capacidad de respuesta inmunológica, porque se
relaciona con la supresión de la función de
células B, y la producción de inmunoglobulinas como la
IgA e IgG.
Para el caso de la obesidad, aunque en Colombia no se observa un
porcentaje alto de adolescentes con esta condición, es
importante que su diagnóstico se tenga en cuenta desde un plano
odontológico, porque es importante evaluar las causas de este
problema y su relación con la presencia de caries, u otras
alteraciones relacionadas con la morfología cráneo-facial
en adolescentes, ya que se puede asociar con prognatismo bi-maxilar, y
un aumento relativo de las medidas faciales. Esto podría
implicar importantes modificaciones en los tratamientos de ortodoncia
cuando se requieran.
En relación con los trastornos alimenticios como la anorexia
nerviosa, considerada como un desorden en la comida por defecto, se ha
asociado con hipersensibilidad dentinal, extrusión de amalgamas
y xerostomía. Por otro lado, la bulimia nerviosa, es otro
desorden en la alimentación que está afectando la salud
oral de quienes la padecen. Una de las consecuencias de este
fenómeno es la presencia de erosiones en los dientes a
raíz de la inducción al vómito repetitivo. Desde
la atención odontológica, son pacientes con mayor temor a
la consulta, lo que empeora y complica los tratamientos.
Las evidencias apuntan a que las cifras sobre embarazo a temprana edad
van en crecimiento, por lo cual se deba considerar acciones
específicas para este grupo de edad en estas condiciones. El
embarazo junto a los cambios hormonales propios de la edad han generado
quizás, mayor frecuencia y severidad de enfermedad periodontal,
lo que dificulta o pone en peligro su salud y la del bebé. En
este sentido, en un meta-análisis realizado por Xiong et al.
34,
encontraron que existe evidencia científica de que la enfermedad
periodontal se relaciona con problemas en el embarazo, como nacimientos
prematuros y de bajo peso al nacer o preclampsia; sin embargo, no
apoyan que el tratamiento periodontal reduzca este tipo de riesgo.
Odontología preventiva en adolescentes.
La medicina preventiva, y en sí la odontología preventiva
es el conjunto de actividades sanitarias dirigidas a personas sanas
para proteger su salud y a enfermas para mejorarla. La historia natural
de la enfermedad se determina en tres momentos: pre-patogénico,
patogénico y el establecimiento de la enfermedad expresada en
síntomas. En este sentido, las actividades preventivas
actuarían según este esquema, y se definirían en
un nivel primario o prevención primaria, que controla los
factores de riesgo para desarrollar enfermedad, secundario o
prevención secundaria, el que iría dirigido a la fase
patogénica preclínica o asintomática, y terciario
o prevención terciaria, el que intervendría en el
período clínico a través de la curación y
rehabilitación.
Prevención primaria.
Después de analizar los aspectos bio-psicosociales de los
adolescentes es importante dar prioridad a la dinámica de los
discursos en salud oral; estos se deben basar en las
características propias de su desarrollo biológico e
intereses emocionales; sin embargo, la responsabilidad se debe
compartir entre ellos y el profesional de la odontología. El
desarrollo de una actitud de salud oral positiva en adolescentes es un
proceso complejo. En consecuencia, no sólo la
identificación de las afecciones de los adolescentes es
necesaria, sino una clara definición de sus comportamientos,
porque pueden ser la base de su salud en el futuro.
Por lo anterior, el consejo preventivo debe ir de la mano con el
comportamiento del grupo, es decir, se puede canalizar a través
de líderes de referencia social, al tener en cuenta aspectos
como la estética en la adolescencia temprana, la influencia de
pares en la adolescencia media, y el razonamiento abstracto mediado por
sus pares, familiares y profesores en la tardía. No obstante, el
trabajo con líderes juveniles en un enfoque comunitario con
programas educativos claros y operativos, puede generar mejores
resultados que la intervención directa del profesional e incluso
del equipo multidisciplinario. La familia también es muy
importante en este proceso, así como podría ser un factor
marginante al principio, dentro del tratamiento odontológico
puede transformarse en figura continente y de apoyo.
La promoción de los hábitos saludables en los
adolescentes se debe enfocar en diferentes partes. La primera se
relaciona con la higiene bucodental enfatizando en cómo pueden
influir los cambios hormonales en la respuesta a los irritantes
locales, esto con el fin de prevenir alteraciones como la caries y
enfermedad periodontal. La segunda es intervenir directamente con
actividades que permitan un control específico de estas
alteraciones bucodentales. Aunque se asume que son efectivos el uso de
sellantes, sobre todo en pacientes de riesgo, y de flúor a
través de la crema dental diaria, se ha establecido que en el
grupo podrían ser poco eficaces, por la dificultad en el
seguimiento de normas. Sin embargo, es importante re-valorar la
condición de salud oral, porque el riesgo puede fluctuar. La
dieta es importante en este grupo, y se debe tener en cuenta por la
necesidad de energía y nutrientes, pero también por el
tipo y frecuencia de ingesta de alimentos que no son compatibles con
salud oral, como elevado consumo de carbohidratos, bebidas carbonadas o
alimentos ácidos.
Es importante promover las visitas al odontólogo, acción
dirigida a los padres porque en la etapa de la adolescencia se
consolidan las estructuras dento-faciales definitivas, y como se
mencionó antes, la posibilidad de desarrollar problemas de
maloclusión, de la ATM, alteraciones debidas a terceros molares,
presencia de dientes descoloridos o manchados, erupción
ectópica, o pérdida congénita de dientes.
También es prioritario que el profesional de la
odontología intervenga en fenómenos como tabaquismo,
alcoholismo, uso de sustancias psicoactivas, trastornos de la
alimentación y embarazos, no sólo desde un enfoque
bucodental sino como un profesional que se preocupa por la salud
integral de los individuos y sus posibles consecuencias en la
comunidad. Para evitar traumatismos dentales, la evaluación de
prácticas deportivas es importante, ya que se puede enfatizar
sobre las recomendaciones en sistemas de protección;
además, sería oportuno el desarrollo de un programa
interdisciplinario con psicólogos y padres de familia, para
controlar la formación de pandillas.
Prevención secundaria.
La prevención secundaria, definida como diagnóstico
precoz y tratamiento oportuno, implica en el grupo de adolescentes una
evaluación periódica donde se tienen en cuenta los
indicadores de riesgo para caries y enfermedad periodontal, con el fin
de determinar el tratamiento de menor costo-efectividad en beneficio de
los mismos. Para caries, por ejemplo, la limitación del
daño a través de operatoria conservativa. En el caso de
enfermedades periodontales, es necesaria la educación y explicar
la etiología, las características y la prevención
de la enfermedad al igual que la evaluación de las habilidades
de auto-limpieza, y posibles factores potenciales de riesgo, tales como
condicionantes sistémicos, maloclusión, o discapacidades
físicas o mentales, además de tratamientos como raspaje.
Para el caso de anomalías óseas y de la dentición,
la valoración radiográfica debe ser un mecanismo de
control y detección que incluye la historia clínica. Su
principal objetivo será determinar la presencia o no de dientes,
si éstos ocasionan problemas o si podrían tener potencial
para hacerlo, como se mencionó antes, asociados con la
pérdida congénita, ubicación del tercer molar,
maloclusiones, o erupción ectópica. No obstante, la
prevención secundaria en este grupo se torna difícil en
términos ortodónticos, porque muchos de los procesos
óseos y dentales culminan su formación. En este sentido,
el uso de aparatos ortopédicos como medida preventiva a futuras
maloclusiones es recomendado en edades de 7 a 9 años. Pero se
debe pensar siempre que el manejo se debe basar en prevenir al
máximo las lesiones en las estructuras dentarias.
Por otra parte, se debe poner especial cuidado a la
sintomatología que se asocia con el estrés
psicológico propio de la edad, sobre todo en lo relacionado con
bruxismo, y alteraciones musculares y de la ATM. Con respecto al
traumatismo dental, el odontólogo debería tener un
programa preventivo y contribuir a la disminución de la
frecuencia de este fenómeno en los adolescentes. Sería
importante un control mediado a través del registro en la
historia clínica, donde se especifiquen las preferencias a
deportes de alto riesgo, incluyendo la cantidad de horas dedicadas a la
actividad y evidenciar hallazgos clínicos en cabeza y cuello de
lesiones debidas a violencia u otras causas.
Prevención terciaria.
En tratamientos para caries al igual que para traumatismos dentales y
dientes muy manchados por tetraciclina, el uso de sistemas adhesivos y
estéticos puede ser útil. Si el grado de severidad del
trauma compromete la pulpa dental, el tratamiento debe ser minucioso en
los dientes que no han completado su desarrollo radicular. Para el caso
de dientes manchados en menor proporción se podría optar
por el aclaramiento dental. Por otra parte, determinados adolescentes
podrían desarrollar diferentes formas de enfermedad periodontal,
aunque con menor frecuencia que en los adultos. Una evaluación
precisa, y de rutina en el grupo de referencia es necesaria porque
algunas de estas condiciones pueden estar ligadas a enfer-medades
sistémicas, y en otros pacientes esta temprana alteración
puede ser de origen desconocido, o de una condición
genética. En situaciones agresivas ha sido recomendable el uso
de antibióticos, y la combinación de terapia
quirúrgica y no quirúrgica, junto con actividades de
prevención primaria.
En relación con las anomalías de desarrollo óseas
y dentales como maloclusiones, erupción ectópica, y
ubicación del tercer molar; es necesario aplicar tratamientos
como ortodoncia correctiva, en los que se puede realizar
implícitamente la extracción de algunos dientes, para la
adecuación de otros. En el caso de los terceros molares, se ha
promovido la extracción profiláctica para evitar el
desarrollo de alteraciones que se les puedan asociar. Sin embargo, el
riesgo de complicaciones vs. cirugía, muestra que cuando se
realiza una remoción profiláctica estas se presentan en
12%, mientras en los dientes impactados con enfermedades asociadas se
dan en 21%; por tanto, es necesario ser cauteloso en la toma de
decisiones en la extracción de un tercer molar. En este
procedimiento se ha observado que a menor edad aumenta el dolor, la
inflamación, la equimosis y el trismus, pero a medida que
aumenta la edad se incrementa el riesgo de sensibilidad en los nervios
dentario inferior y/o lingual. Para situaciones relacionadas con la
ATM, el tratamiento se dirige al uso de placas neuro-miorelajantes,
ajuste oclusal o en casos más extremos la corrección
quirúrgica, alternativas que dependerían del paciente.
CONCLUSIONES
Desde un plano bio-psicosocial, el adolescente sufre cambios
físicos y emocionales que influyen en su salud oral. En lo
biológico, el adolescente es más propenso a desarrollar
enfermedades como la caries, y la enfermedad periodontal ya sea por
hábitos o por respuesta hormonal. La culminación de su
desarrollo dental-maxilar hace evidente la pérdida
congénita de dientes, la erupción ectópica, la
presencia de dientes manchados, las maloclusiones, y debido a sus
características la posibilidad de tener disfunción de la
ATM, y traumas bucodentales. En lo psicosocial, al adolescente se le
atribuye consumo de alcohol y otras sustancias psicoactivas,
desórdenes en la alimentación, y embarazos a temprana
edad que generan consecuencias no sólo en su salud oral, sino
integral.
Los adolescentes cumplen un papel dentro de la comunidad; ellos
serán los principales actores en un futuro, por eso deben
desarrollar una buena actitud frente a su salud. Disminuir los riesgos
de adquirir enfermedades es clave para su desempeño.
Sería importante identificar los cambios y no estar en contra de
ellos, para que este grupo pueda sentir seguridad en la forma de
asumirlos de una manera saludable. Por tanto, un buen manejo se debe
realizar teniendo en cuenta sus características, además
sería fundamental que el compromiso no sólo sea por parte
de un área de trabajo, sino de todos los profesionales de la
salud.
Se destaca que la adolescencia es una edad crítica, a la que se
debe poner especial énfasis dados su complejidad e impacto desde
varios aspectos de la salud en edades posteriores. Sería
válido aplicar estrategias practicadas en otros países
para mejorar la salud bucodental durante estos años, por
ejemplo, incluir enseñanzas sobre adolescencia en los programas
de salud a nivel universitario.
AGRADECIMIENTOS
La autora agradece al Grupo de Investigación del Hospital Mental
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de San Juan de Pasto, en
especial a Dora Marcela Mafla por su valiosa colaboración en la
construcción de los cambios psicosociales del adolescente;
también a Matthew Greenblatt, School of Medicine y estudiante de
doctorado de Harvard University, por la consecución de algunos
artículos sobre cambios biológicos del adolescente,
así como a Debora Studen-Pavlovich y DN Ranalli, School of
Dental Medicine, University of Pittsburgh por su artículo
«Periodontal and soft tissue prevention strategies for adolescent
dental patient».
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