La dimensión vertical restaurada en la prótesis dental parcial removible
José Fernando Barreto, OD*
* Docente del Área de Investigación,
Escuela de Odontología, Facultad de Salud, Universidad del
Valle, Cali, Colombia. e-mail:jobarret@gmail.com
Recibido para publicación marzo 1, 2007 Aceptado para publicación enero 31, 2008
RESUMEN
Para establecer consideraciones importantes sobre el diseño de
las prótesis dentales parciales removibles se presentan algunos
criterios respecto a la necesidad de considerar lo que sucede en las
articulaciones temporo-mandibulares (ATM), cuando el caso por resolver
es unilateral o cuando es bilateral. Se debe recordar que el sistema
estomatognático cumple con 32 funciones dentro de las cuales las
ligadas con la masticación, la digestión oral y la
fonoarticulación cambian rotundamente si hay la carencia de los
dientes posteriores. Pero esta carencia también compromete dos
funciones generales de mucha importancia para la persona: el equilibrio
y la alteración auditiva. Por ello formular y confeccionar las
prótesis dentales removibles no es algo tan simple que lo pueda
hacer un simple dentista y menos un mecánico dental sin la
dirección de un profesional. Como la tarea es muy compleja, este
es el primero de varios artículos mediante los cuales se
tratará de reorientar el tratamiento rehabilitador del
subsistema masticatorio como parte del sistema estomatognático.
Palabras clave: Prótesis dental removible; ATM; Postura cefálica; Equilibrio corporal.
Restored vertical dimension for the removable partial denture
SUMMARY
Partial dental prosthesis is a very important field of dental
rehabilitation process that usually is not well understood, mainly
because it involves the repercussion on more than 10 of the 32
functions performed by the stomatognatic system. In order to fit
several very important considerations about partial removable dental
prosthesis design, some discernment about the need to consider factors
that could affect the temporomandibular joint (TMJ) are presented,
particularly when the lack of teeth is unilateral or bilateral. It is
necessary to take on account that stomatognatic system performs the
mastication, the oral carbohydrate digestion, the vocalization and
other functions that could change drastically when there are no
sufficient posterior teeth. But this lack also affects two general
functions: the dynamic balance and the listening capability. All of
those factors are very important to formulate and to produce high
quality removable dental prosthesis; therefore, this kind of work
couldn’t be performed by a simple dentist or by a dental
prosthetic technician without a professional guidance. Since this is a
very important and complex assignment, this paper is the first of a
four assay being oriented to improve the rehabilitation treatment of
the masticatory system as a part of the stomatognatic system.
Keywords: Removable partial dental prosthesis; TMJ; Head posture; Body balance.
CONSIDERACIONES GENERALES
Uno de los problemas más serios que tiene el diseño de
las prótesis dentales parciales, pero especialmente el de las
removibles, destinadas a la rehabilitación de espacios
desdentados posteriores bilaterales (clase I de Kennedy)
1 o
del espacio desdentado posterior unilateral (clase II de Kennedy)
es recuperar la dimensión vertical posterior perdida, sobre todo
si la edentición parcial tiene mucho tiempo de haberse
establecido.
Es tales casos se producen muchas deficiencias en el sistema
estomatognático, que se podrían clasificar como
óseas, neuromusculares, artrológicas y funcionales; las
últimas comprenden algunos hábitos nocivos.
En la presente serie de artículos se pretende analizar cada
clase de estas alteraciones y las formas terapéuticas para
tratarlas desde la perspectiva holística.
El enfoque de este tipo de rehabilitación exige un trabajo
coordinado, exhaustivo y de difícil control que incluye en el
equipo clínico al estomatólogo, al ortodoncista, al
técnico en mecánica dental, a la fonoaudióloga, o
por lo menos a la terapeuta del lenguaje pero preferiblemente a la
terapeuta miofuncional, a la terapeuta física o fisioterapeuta,
al gastroenterólogo, al otorrinolaringólogo y, a veces,
al neurólogo y el médico fisiatra.
LA HISTORIA CLÍNICA EN LA PRÓTESIS REMOVIBLE
Como es obvio, el punto de partida para formular una prótesis
dental parcial removible es una historia clínica muy completa,
apoyada tanto por exámenes de laboratorio clínico de
bacteriología y hematología, como por las valoraciones
fonoaudiológica, auditiva y postural, cuando son indispensables,
pero también por estudios radiográficos y por
análisis de laboratorio de prótesis dental.
Después del interrogatorio general sobre el estado de salud y para abordar el tema de la causa de consulta
2
se debe averiguar desde cuándo se tiene la falta de los dientes
posteriores. Esto es muy importante, sobre todo en los maxilares, pues
la pérdida de contacto distal en el último diente que
queda es causa de su migración y de todos los otros dientes que
hay hacia el espacio libre
3.
Como es obvio, esto significa la pérdida del contacto
interdental, la formación de sitios donde se acumulan restos
alimenticios y, además, la aparición de trauma en la
papila interdental que, por estar diseñada para ser defendida de
esta causa de enfermedad por la cripta interdental, carece de epitelio
estratificado y por supuesto es muy susceptible al desarrollo de
gingivitis papilar
4.
También el tiempo de la falta de dientes en el espacio posterior
es decisivo para determinar el grado de reabsorción de la cresta
ósea que permanece. A mayor tiempo de la pérdida de los
dientes posteriores mayor reabsorción y, por supuesto, mayor
cercanía de las inserciones musculares a la superficie de apoyo
de la base protésica.
Este es un factor que puede indicar la necesidad de una
remodelación quirúrgica con el doble fin de aumentar la
base de sustentación de la posible prótesis, por un lado
y, por el otro, de elevar las inserciones musculares para evitar su
desplazamiento mientras se desarrollan las funciones normales del
sistema estomatognático, pero sobre todo durante la
masticación y la fonoarticulación.
El tiempo de existencia del espacio edéntulo también es
muy importante al respecto de conservar las curvas (a) de Spee o curva
sagital de compensación
5 y (b) de Wilson o curva de compensación transversal
6.
Si el espacio edéntulo es antagonista a espacios dentados desde
hace mucho tiempo, se debe deducir que estas curvas se han perdido, o
por lo menos alterado y que los dientes antagonistas han hecho
extrusión e invadieron el espacio intermaxilar. El estudio de
modelos corroborará esto.
Como es obvio, cuando se trata de recuperar la dimensión
vertical posterior, la invasión del espacio interoclusal es de
suma importancia, pues supone que de alguna manera se debe procurar la
reposición de los dientes extrudidos.
Además, se debe recordar que la pérdida de los dientes
posteriores, cuando es simultánea en ambas arcadas, aparte de
disminuir la dimensión vertical posterior de la altura facial,
casi siempre se acompaña con una rotación de la
mandíbula producida por la fuerza de los músculos
masticatorios (especialmente los pterigoideos externos y los maseteros,
entre los superiores y el vientre anterior del digástrico, entre
los inferiores) que se acortan con una contracción
isotónica concéntrica que lleva la mandíbula hacia
atrás y hacia arriba con un centro de rotación en el
cóndilo mandibular que, por la contracción muscular,
tiende a colocarse hacia arriba y adentro de la cavidad glenoidea, todo
debido a la falta de los dientes posteriores que, por lo general,
actúan como «freno» en el movimiento de
rotación posterior de la mandíbula.
Esta rotación hace que los puntos de contacto de los incisivos
inferiores contra la superficie lingual de los incisivos superiores se
realicen más abajo y con mayor anticipación, es decir, se
altera la eficiencia de la mordida de incisión a los alimentos.
Otro factor de mucha importancia es la edad del paciente;
recuérdese que con el paso de los años los epitelios de
la mucosa oral se vuelven más delgados y, por tanto, más
susceptibles a las presiones
7.
Asimismo, se debe tener presente que con el tiempo la enfermedad
periodontal está ligada a una mayor labilidad del tejido
óseo tanto de la cresta interradicular como de las tablas
óseas vestibular y palatina, en los superiores o vestibular y
lingual, en los inferiores y que el tejido óseo de las crestas
residuales, por el avance de los años, tiene menor capacidad de
respuesta ya sea a las presiones continuas o a las presiones
intermitentes (es decir hay menos respuesta piezoeléctrica).
Esto tiene mucho que ver con la sensibilidad extrema que desarrollan lo
ancianos cuando se pretende restaurar con prótesis dentales
removibles la carencia de los dientes posteriores, en especial en el
caso de que los espacios edéntulos parciales de la
mandíbula sean unilaterales o bilaterales, porque además
el «aplanamiento» de la cresta ósea residual se hace
cada vez más marcado con el paso del tiempo, fundamentalmente
porque, como se establece en el párrafo anterior, la presencia
de los dientes estimula el mantenimiento de la función
osteoplástica a través de la actividad de las membranas
periodontales y, por supuesto, al desaparecer el estímulo y al
recibir el impacto directo de los alimentos, el tejido epitelial de la
zona se hace más delgado y, como consecuencia, los terminales
nerviosos del tejido conjuntivo se hacen más superficiales y, a
la vez, el tejido óseo subyacente se torna menos reactivo al
trauma.
De manera similar debe recordarse que el colágeno del tejido
conjuntivo, propio del ligamento periodontal, se afecta no sólo
por el paso de la edad, sino por la calidad de la dieta, por el tipo de
ingesta y por la higiene oral que tenga el paciente.
Estos tres factores son de trascendental importancia porque, a
más de condicionar la microflora bacteriana de la cavidad oral,
los dos primeros determinan el equilibrio entre los compartimentos
líquidos intracelular y extracelular, como lo destaca Pischinger
8 cuando habla del espacio intercelular.
En este espacio, el comportamiento de las glucoproteínas
básicas, de la elastina y del colágeno fibrilar parece
tener enorme repercusión en el mantenimiento de la
condición de salud de las fibras de la membrana periodontal y, a
través de ellas, del tejido óseo.
A las fibras periodontales las ataca fácilmente la presencia de
otro tipo de polisacárido, concretamente la levadura o levan,
cuyo origen es la placa bacteriana desarrollada que rompe la barrera
del epitelio en el tejido de la encía a nivel del fondo de saco
en el margen de la encía, con que comienza la gingivitis
9.
Por esta razón, en el examen estomatognático y, de modo
concreto cuando se verifica la higiene bucal del paciente, es
indispensable emplear las pastillas o las soluciones reveladoras de la
placa bacteriana dental, pues permiten identificar y clasificar esta
placa como reciente o como madura.
Se debe recordar que la placa bacteriana madura (la que se tiñe
de violeta) contiene mayor cantidad de levan y que este
polisacárido es el responsable de la irritación y
destrucción del tejido epitelial que recubre la mucosa de la
encía donde terminan las fibras periodontales que van de la
cresta ósea al tejido submucoso gingival
10 y, por tanto, es la causa inicial de la gingivitis papilar y marginal.
Y ¿esto qué tiene que ver con la recuperación de la dimensión vertical en el espacio posterior?
Bueno, primero, se debe recordar que en las clases I y II de Kennedy el
diseño de los esqueletos de las prótesis removibles
representa una carga adicional sobre los dientes pilares que van a
sufrir tensiones agregadas en el ámbito de sus periodontos;
tensiones tanto más grandes cuanto más largas sean las
sillas libres posteriores y mayor sea el número de dientes que
se deban reemplazar. En otras palabras, cuanto mayor sea el brazo de
palanca que se genere en el momento del contacto de los dientes
superiores posteriores con los dientes posteriores inferiores.
Especialmente cuando los retenedores que se utilicen en la
prótesis removible a fin de mantenerla estable no se
diseñen correctamente para que las fuerzas horizontales
resultantes tiendan a resolverse hacia el punto de contacto mesial de
los dientes pilares en vez de resolverse hacia el espacio distal
2.
En segundo lugar, se debe recordar que las prótesis dentales
removibles, por muy bien diseñadas que sean, se han de
considerar como trampas capaces de retener los restos alimenticios, que
actuarán como irritantes de los tejidos gingivales y como medios
de cultivo para las bacterias de la flora oral que, al aumentar el
tiempo de la digestión bacteriana de los hidratos de carbono
(harinas, azúcares refinados) al interior de la placa dental
colonizada, van a hacer variar su pH, cambio que, en últimas, es
responsable de producir el ataque local tanto sobre el esmalte del
diente como sobre el epitelio de la encía.
Por esta razón la hechura de prótesis parciales, y
especialmente de parciales removibles, exige que el paciente tenga y
conserve una higiene bucal perfecta y demanda un control permanente por
parte de la higienista dental holística o de la auxiliar de
higiene oral y aun por parte del gestor de salud oral
11,12.
En prótesis dental parcial removible es un axioma que la higiene
oral excelente es requisito sin el que no se pueden formular, elaborar
e instalar los aparatos destinados a reemplazar dientes perdidos.
Por tanto, en la historia clínica para prótesis dentales
removibles se debe incluir el odontograma y reconocer la presencia, la
extensión y la calidad de la placa bacteriana dental así
como la aparición de cálculos dentales que no son
más sino la placa bacteriana calcificada, y cuya existencia da
una idea tanto de los hábitos higiénicos del paciente
como de sus hábitos alimenticios.
La calidad de la ingesta, es decir, de los alimentos que el paciente
consume de modo ordinario, no sólo informa sobre la
acción detergente de los mismos, sino también la utilidad
que tales alimentos tienen como fuente de las energías
requeridas para el mantenimiento adecuado del terreno humano, entendido
como lo preconiza la homeopatía
13.
Por estos motivos en la historia clínica es necesario incluir un
estudio dietético que permita determinar si el enfermo de
anodoncia parcial es un buen candidato para el uso de las
prótesis dentales.
Además, en la historia clínica de los candidatos a la
prescripción de prótesis, sobre todo parciales inferiores
que comprometen espacios desdentados posteriores, se debe incluir el
análisis facial.
Este tipo de estudio, con el apoyo de la inspección cuidadosa y
el respaldo en fotografías de frente y de perfil desde ambos
lados de la cara, permite determinar el grado de deterioro que la falta
de altura en el segmento anterior de la cara ha producido la carencia
de dientes posteriores.
El uso del compás de Willis
14 es fundamental en este
análisis. La determinación de la proporcionalidad de los
tres tercios de la cara, tanto desde el punto de medición en el
sector facial anterior como en el sector facial posterior, se logra con
el empleo de este instrumento de diagnóstico. Los hallazgos
obtenidos con él se deben registrar en la historia y trazar en
las fotografías, tanto iniciales como finales.
El estudio y el análisis de los movimientos mandibulares,
especialmente en apertura máxima vista desde el frente y desde
cada uno de los lados del rostro, permitirá conocer qué
tan comprometida puede estar la articulación temporo-mandibular
(ATM) derecha o izquierda.
Como ordinariamente no es posible medir los desplazamientos
mandibulares a menos que se utilice un arco facial con banderas y
estiletes para verificar los movimientos de Bennet
15,
así como con banderas y estiletes para registrar el movimiento
antero-posterior y el de apertura de la boca, para obtener el
patrón del movimiento mediante el mal llamado índice de
Poselt [cuyo verdadero descubridor fue Thomes-Delamore, aunque lo
registró inicialmente Gysi (quien diseñó un
registrador para el efecto) y lo utilizaron al principio Bennett,
Chissin y Bruhn y Partsh citados por Kornfel
15 a fines del
siglo XIX] a menos que se tenga un arco facial de Stewart o un arco
facial de Dennar, el análisis de modelos montados en un
articulador Whip-Mix, Teledyne, Hanau, Dennar, Mark III o similares,
siempre tendrá un mínimo factor de error, porque los
cóndilos de la mandíbula tienen diversas angulaciones en
el mismo paciente y, los articuladores de los tipos mencionados, se
basan en datos promedio que se aplican de modo indistinto a uno y otro
lado.
Como en las clases I y II de Kennedy1 no existen los dientes
posteriores, para el montaje de los modelos en el articulador, son
indispensables placas-base con rodetes de mordida; sobre ellas, para
los registros funcionales, se colocarán los componentes
intra-orales de un registrador de arco gótico, como el que se
emplea en los casos de prótesis total.
Naturalmente que en el caso de la clase II de Kennedy la dificultad
para colocar el rodete y sobre él la placa del registrador
aumenta, pues en uno de los lados aún hacen presencia los
dientes posteriores.
Aquí no es el momento de explicar las técnicas que se han
de emplear para resolver el problema, pues este es el primero de la
serie de artículos sobre la recuperación de la
dimensión vertical posterior y la idea es tan sólo dejar
planteados una serie de puntos sobre los cuales se hará
hincapié más adelante.
Ahora, para terminar el artículo y con la intención de
inducir la reflexión sobre el tema y sus conexos se
dejará una serie de interrogantes cuyo propósito es
estimular el uso del intelecto, el más precioso instrumento en
el ejercicio profesional.
- Si en la membrana periodontal se ubican las terminaciones
nerviosas ligadas con la nocicepción ¿qué ocurre
con la defensa de la ATM cuando los dientes posteriores faltan?
- Por la pérdida de la dimensión vertical
posterior la mandíbula rota hacia arriba y hacia atrás,
¿qué le pasa a la lengua? ¿Qué pasa con el
espacio de Donders? ¿Qué pasa con la sobremordida
horizontal y con la sobremordida vertical?
- ¿La rotación postero-superior de la
mandíbula tiene alguna influencia en el proceso de la
deglución? ¿En el proceso de la fonoarticulación?
- ¿Por qué las personas con espacios
desdentados bilaterales superiores e inferiores (clase I de Kennedy
doble) presentan molestias en el oído medio tipo tinnitus y
sensación de abombamiento?
CONSIDERACIONES ESPECIALES
Antes seguir con el tema de restaurar la dimensión vertical en
el caso de las prótesis dentales parciales removibles para las
clases I y II de la clasificación de Kennedy y como una
introducción a las consideraciones especiales, se van a
responder los interrogantes planteados.
Sobre el primer interrogante, esta es una reflexión posible: la
desaparición de los ligamentos periodontales de los dientes
posteriores extraídos no produce pérdida total de los
reflejos defensivos para la ATM, que ahora, en los movimientos
verticales, pasan a ser funciones de los dientes anteriores presentes y
de los músculos de la masticación.
Pero lo importante consiste en que al no existir trauma oclusal
posterior, la posibilidad de que haya trauma articular grave disminuye
de modo sustancial; se podría decir que desaparece, porque la
mandíbula puede moverse libremente en el sector posterior
durante los movimientos de lateralidad.
Ahora bien, el trauma se produce por la rotación antero-superior
de la mandíbula que lleva a un contacto más adelantado e
inferior de los dientes anteriores e inferiores contra la cara lingual
de los dientes anteriores y superiores. Pero esto no soluciona la
necesidad de restaurar la dimensión vertical posterior.
Respecto a los interrogantes establecidos en el punto 2, las reflexiones podrían ser:
Primera: al disminuir
la dimensión vertical posterior, la lengua tiene menos espacio
vertical, pero por la carencia de los dientes posteriores puede
expandirse hacia los lados. Sin embargo, durante la deglución
muestra la tendencia a invadir el espacio orofaríngeo.
Segunda: por la
pérdida de los límites laterales que se establecen por
las caras palatinas de los dientes superiores, si el caso es clase I o
clase II inferior y por la pérdida simultánea de las
caras linguales de los inferiores, cuando el caso es clase I o clase II
doble (superior e inferior) el espacio de Donders se amplía
notoriamente, porque éste se limita hacia abajo por la cara
superior de la lengua, que por no tener límites laterales que lo
impidan se extiende en sentido transversal.
Y ahí está la dificultad, porque no tendrá apoyo
suficiente para producir los fonemas que de ordinario se forman con
participación de las caras palatinas perdidas. Determinar la
pérdida de la dimensión vertical posterior en los casos I
y II de la clasificación de Kennedy con espacios desdentados que
se deben tratar con prótesis parciales removibles y, aun en los
casos de rehabilitación neuro-oclusal con prótesis fijas
instaladas sobre implantes osteointegrados, por un lado, se hace
indispensable y por el otro exige una cuidadosa valoración
clínica del reborde remanente en relación con el
antagonista y, al mismo tiempo, se hace necesaria una muy exhaustiva
valoración de las relaciones de las estructuras
intraóseas con la superficie submucosa del hueso.
Es necesario destacar que, al rotar hacia arriba y hacia atrás
la parte posterior de la mandíbula, se producen tres
fenómenos:
El primero es la intrusión y ubicación posterior del
cóndilo de la mandíbula dentro de la cápsula
articular con disminución del espacio para el menisco articular
que se ubicará y comprimirá más adelante contra
las paredes superior y anterior de la cavidad glenoidea,
específicamente contra la eminencia del cóndilo del
temporal, que corresponde a la raíz transversa del arco
zigomático. Esto ensancha el ligamento anterior del menisco que
se relaciona con la inserción del músculo pterigoideo
externo a través de la cápsula articular y que, por
tanto, tiende a acompañar el movimiento meniscal. Por fortuna,
el espacio articular retromeniscal está constituido por tejido
graso y tejido conjuntivo laxo en contacto con el ligamento posterior
del menisco que, por lo mismo, no sufre compresión mayor en el
sentido antero-posterior.
El segundo durante los movimientos laterales, el eje de rotación
cambia su sitio en el espacio para quedar más alto e irse hacia
atrás y hacia adentro en el lado de trabajo, mientras que en la
zona de no trabajo (equilibrio) desciende y se coloca hacia delante,
casi en para-lelo con la porción más baja del
cóndilo del temporal y desplazará más el
cóndilo que oscila, lo cual tiende a atrapar y rozar el disco
interarticular, mientras que el cóndilo que rota acompaña
el nivel del eje de rotación y por ello está más
arriba, adentro y atrás de la cavidad glenoidea, posición
donde su polo interno tiende a producir roce, y por supuesto,
presión sobre la delgada pared ósea que recubre la cuerda
del tímpano, nervio que sale del oído medio
aproximadamente por la cisura de Glaser luego de rodear e inervar la
cara interna del tímpano y dar inervación motora al
músculo del martillo.
Esta presión podría explicar el tinnitus (acúfeno
o sonido con característica de pito) que se puede percibir en
cualquiera de los dos oídos durante los desplazamientos
laterales de la mandíbula pero especialmente en el lado del
cóndilo que rota.
El tercero cuando la rama ascendente de la mandíbula se
introduce (se va hacia adentro de la cavidad glenoidea) durante el
movimiento de rotación hacia atrás, comandado sobre todo
por los haces horizontales del músculo temporal y por la
acción sinérgica de los haces del pterigoideo externo,
que, como se recuerda, se insertan sobre el polo interno del menisco
articular a través de la cápsula, el cuerpo de la
mandíbula se desplaza con un movimiento hacia atrás y
hacia arriba, pero su parte anterior y lateral correspondiente al lado
de no trabajo aparenta desplazarse en sentido contrario, hacia abajo y
hacia delante cuando las cara vestibulares de los dientes anteriores e
inferiores se deslizan y apoyan sobre los tercios medios e incisales de
las caras palatinas de los dientes anteriores y superiores y del canino
superior.
Como consecuencia de este movimiento global en el lado de trabajo se
disminuye el espacio entre las superficies articulares condilares de la
mandíbula y del temporal o eminencia; por esta razón el
menisco articular se puede comprimir y hasta perforar, lo que
dejaría en contacto las superficies óseas; esto ocasiona
dos fenómenos: el primero, el chasquido (acúfeno) que se
produce cuando los ligamentos externo e interno (y aun el posterior)
llevan el menisco interarticular hacia atrás para escapar de la
compresión a que la fuerte presión muscular somete a la
articulación; y el segundo, el sonido propio del roce en
contacto de las superficies del cóndilo de la mandíbula y
del cóndilo del temporal, que se identifica como
«crepitación,» si se escucha con el fonendoscopio.
Pero además, cuando el cóndilo de la mandíbula que
oscila se desplaza hacia abajo y hacia adelante, se produce un
movimiento análogo en las sobre-mordidas vertical y horizontal,
movimiento que es guiado por la cara palatina del canino del lado de
trabajo.
Por esta disminución de la sobre-mordida horizontal, los dientes
inferiores y anteriores tienden a entrar en contacto más
rápido con las caras palatinas de los dientes anteriores y
superiores. Pero como también la sobre-mordida vertical
(«over bite») se produce más abajo y adelante, es de
suponer que el contacto con la cara palatina de los superiores
anteriores se hará más incisalmente, como ya se dijo. Es
obvio que este movimiento produce un marcado desgaste sobre la
superficie palatina de los dientes anteriores y aun sobre el borde
anterior de estos dientes, pero de modo especial sobre los centrales
que van a presentar, de acuerdo con Planas, un ángulo incisal
negativo, es decir, más profundo en la porción mesial
17.
También como consecuencia de la intrusión del
cóndilo de la mandíbula, al disminuir el espacio
posterior para la superficie de la lengua, ésta tendrá la
tendencia a entrar en glosoptosis y así se alterarán
tanto la articulación de sonidos (fonemas) como la
deglución, primero porque el espacio inter-incisal al tener la
punta de la lengua más anterior y más baja impide una
buena acción peristáltica y, segundo, como en la parte
posterior la lengua trata de proyectarse hacia la luz de la faringe,
pero por debajo de la orofaringe, la epiglotis tendrá menos
espacio para funcionar normalmente.
Además, y como complicación adicional, se
disminuirán los espacios buco-faríngeo y
laringo-faríngeo, por lo cual la respiración nasal
tendrá dificultades y se presenta la tendencia a la
respiración oral y al ronquido.
Con estas reflexiones se da respuesta a los interrogantes que iban al
final de la primera parte de este artículo relacionada con
restaurar la dimensión vertical posterior en el caso de la
hechura de prótesis dentales parciales removibles.
Asimismo, cuando se enfocó lo relativo al diagnóstico en
los pacientes con pérdida de los dientes posteriores superiores,
de los dientes posteriores inferiores o, concomitantemente, posteriores
en superiores e inferiores, se recomienda el compás de Willis
como el instrumento ideal para determinar la altura de las tres
porciones de la cara cuanto se lo aplica en el sentido rostral medio.
Es decir, cuando se toman como sitios de referencia los puntos
craneo-métricos glabela, nasión, dentario de Bonwil y
mentonero o submental, pues se supone que las tres distancias que ellos
determinan son idénticas.
Pero ¿quién se preocupa por establecer la
proporción de la cara en el sector posterior en quienes tienen
todos sus dientes posteriores y en los que carecen de ellos, bien sea
en el maxilar y a ambos lados o en uno solo, en el inferior a ambos
lados o en uno solo o cuando se carece de dientes posteriores en los
maxilares y en la mandíbula al mismo tiempo y a ambos lados?
¿Cuáles serían los puntos de referencia?
¿Acaso en vez de puntos se deben tomar planos como bases de
referencia para establecer la altura facial posterior?
Los italianos y los japoneses han trabajado este ejercicio de modo
específico. En efecto, optaron por la referencia a planos y
tomaron el plano de Frankfurt, el plano de Camper y el plano mandibular
como los más adecuados para medir la altura facial posterior,
habida cuenta que el de Frankfurt, cuando se está en
posición ortostática, de pies, se encuentra paralelo al
piso y se tiende entre la parte media posterior del trago en una
ubicación que en el esqueleto óseo corresponde a la parte
superior del poro auditivo y el punto infraorbitario o, para efecto de
más fácil localización, el ángulo externo
del ojo.
Que el plano de Camper, determinado por la línea que une la
parte media del trago y la parte media externa del ala de la nariz,
señala con mucha aproximación el plano de oclusión
y que el plano mandibular establecido entre el punto gónion y el
punto pogonion es un reparo natural fácil de identificar.
Como la altura posterior de la cara tiene mucho que ver con la
dimensión de la rama ascendente de la mandíbula y con el
ángulo goníaco, por convención Kamawara et
al.
18, consideraron que el sitio adecuado para
determinar la dimensión vertical posterior o altura facial
posterior debe estar en relación directa con el borde posterior
de la rama ascendente de la mandíbula y entre la parte media del
trago, que como se sabe da inicio posterior al plano de Frankfurt y el
borde inferior posterior del plan mandibular en el ángulo
goníaco.
Considerada así la altura posterior de la cara y determinados
los dos planos superiores (Frankfurt y Camper) que se pueden marcar con
lápiz de tinta, si es el caso; nuevamente mediante el
compás de Willis, o en su defecto por medio de un pie de rey o
calibrador de espesores y, empleando como referencia inferior el plano
mandibular, se determinan las alturas de las tres porciones. Pero
aquí el asunto de las distancias tiene dos elementos que
complican la medición.
A. En el caso de personas con todos sus dientes completos, si se
prolongan hacia atrás los planos de Frankfurt y mandibular, se
encuentra que tienden a unirse y formar un ángulo (ángulo
Frankfurt-mandibular) en una ubicación que corresponde
aproximadamente a una distancia de unos cinco centímetros por
detrás del punto determinado por la vertical que se levanta del
plano de Frankfurt para tocar el punto más posterior e inferior
del cráneo. Este ángulo, medido en grados, se considera
normal entre 16 y 28 grados y corresponde a la distancia de la
sumatoria de la altura de los dientes superiores y posteriores
más la altura de los dientes posteriores e inferiores,
considerados en sus respectivos procesos alveolares adicionados con la
altura «normal» de los hueso basal y alveolar tanto de los
maxilares como de la rama horizontal de la mandíbula. En esta
condición, se considera como referencia anterior el plano de
Simmons (recuérdese que este plano se traza mediante una
perpendicular tangente a la parte media de la cara del canino que, al
pasar por el punto infraorbitario, llega al plano de Frankfurt) Ahora
bien si se levanta una tangente al borde posterior de la rama de la
mandíbula que llegue, también perpendicular al plano de
Frankfurt, cuando los dientes posteriores están presentes, se
podrá determinar un paralelepípedo, casi un cuadrado,
cuya línea posterior proyectada sobre el plano de Frankfurt
formaría un ángulo casi recto (
Figura 1).
B. Cuando los dientes posteriores superiores e inferiores desaparecen
simultáneamente arriba y abajo y a los dos lados, el
ángulo aumenta de manera notable en su sector anterior, aunque
la realidad es que el ángulo se abre en su parte posterior (se
hace más obtuso) y la unión de los dos planos acorta su
punto de convergencia, pues lo desplaza hacia delante para situarse
más anterior o muy cerca de la vertical que se levanta del plano
de Frankfurt al punto más posterior de la cabeza. Esto se
corrobora cuando se toman fotografías estandarizadas de perfil
para cada lado o se emplea la telerradiografía de perfil para
hacer el estudio de la altura facial posterior.
Cuando al mismo tiempo han desaparecido los dientes posteriores
superiores e inferiores, el ángulo goníaco
acompaña el movimiento rotatorio de la mandíbula hacia
atrás y hacia arriba y la rama ascendente de ésta, al
desplazarse también hacia atrás y hacia arriba,
aparentemente se acorta. Al abrirse el ángulo
Frankfurt-mandibular, vale decir al hacerse más obtuso, el borde
posterior de la rama ascendente, en relación con la
posición que debía presentar si los dientes posteriores
superiores e inferiores estuvieran presentes, forma un ángulo
más agudo y el paralelepípedo que conforma se hace
más estrecho en el sentido antero-posterior (
Figura 2).
Para determinar la dimensión vertical posterior de la cara, se
emplea el compás de Willis o el calibrador «pie de
rey» mediante la comparación de la altura facial en la
distancia suborbital -plano mandibular inferior en su
intersección con el plano de Simmons (dimensión vertical
antero-lateral) y la altura a nivel del plano mandibular posterior
(dimensión vertical postero-lateral) y así se
podrá determinar la diferencia.
Para quienes se inician en esta técnica es conveniente que los
puntos de referencia se marquen con un lápiz de tinta a fin de
facilitar la determinación de las alturas a nivel anterior y
posterior del paralelepípedo mencionado. El empleo de
fotografías laterales (derecha e izquierda) donde las pacientes
coloquen su pelo por detrás de las orejas y los varones carezcan
de barba, permite marcar con más facilidad el
paralelepípedo; éste también se puede determinar
en radiografías laterales (derecha e izquierda) sobre todo
porque en éstas el canino superior se puede descubrir más
fácilmente para ubicar el plano de Simmons.
Pero además estas radiografías son muy útiles
porque permiten observar la luz laríngea y la ubicación
de sus caras superior y posterior para confirmar o descartar la
presencia de glosoptosis y de invasión del espacio
orofaríngeo, aspectos que ya se mencionaron al iniciar este
segundo aporte a la determinación de la dimensión
vertical posterior de la cara dentro de la visión del
diagnóstico en la prótesis parcial, especialmente
removible.
Ahora, para terminar y con el deseo de inducir la reflexión
sobre el tema y sus conexos, como se hizo antes, se va a plantear otra
serie de preguntas cuyo propósito es, según ya se dijo,
estimular el uso del intelecto, la herramienta más preciosa en
el ejercicio profesional, y así enriquecer la capacidad
diagnóstica de los lectores.
- Si se han perdido todos los dientes posteriores
superiores de un solo lado y todos los dientes posteriores inferiores
del lado contrario ¿hay variación en la dimensión
vertical posterior?
- ¿La pérdida unilateral simultánea de
dientes superiores e inferiores altera en algo la función de las
glándulas salivales homolaterales?
- ¿La pérdida de la dimensión vertical
posterior tiene alguna relación con los trastornos
pépticos?
- ¿Por qué son más frecuentes los
trastornos respiratorios en los individuos que han perdido al
mismo tiempo los dientes posteriores superiores e inferiores?
- ¿Qué influencia tiene la posición de
la columna vertebral cervical en la determinación de la altura
facial posterior en los casos de edenticiones parciales posteriores
bilaterales simultáneas en maxilares y mandíbula?
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